|
Sancionan a traficantes internacionales de drogas
Alexis
Rojas Aguilera
HOLGUÍN.—Fuertes
sanciones de privación de libertad fueron aplicadas contra los
ciudadanos jamaicanos Rudolph Allem Block, Malson Cambell y Robert
Wallace, por el delito de tráfico internacional de drogas
alucinógenas, como resultado del juicio seguido el viernes 16 de
septiembre último, en la Sala V de lo Penal del Tribunal Popular de
la provincia de Holguín.
El flagelo de la droga requiere, en todas partes, de un enfrentamiento constante y enérgico por el daño que causa a la sociedad.
El fallo del tribunal,
dado a conocer aquí, señala para Malson Cambell la imposición de
20 años, 18 para Rudolph Allem Block y 17 para Robert Wallace.
Durante la vista oral
del expediente de fase preparatoria 243 del 2004, el Ministerio
Fiscal evidenció que los encartados penetraron en aguas cubanas a
la altura de cayo Burro, municipio de Frank País, el 9 de noviembre
del 2004, con un alijo indeterminado de Cannabis Sativa Indica
(conocida por marihuana), del cual fue ocupado, incautado y
destruido un total de 610,8 kilogramos, acto este último realizado
en la provincia de Las Tunas, en presencia de la prensa nacional e
internacional acreditada en el país, hace breves meses.
Con ánimo de lucro
personal, los acusados partieron de Salt Gut Boy St. Anes, Jamaica,
a las 2:05 horas del 6 de noviembre del pasado año (según refiere
el sofisticado equipo GPS de posicionamiento global que portaban,
entre otros medios de comunicación y navegación), a bordo de la
lancha rápida modelo Oceanic, denominada Nuff Respect, de 7:18
metros de eslora (largo) y 2:34 de manga (ancho), equipada con dos
potentes motores Yamaha fuera de borda, al parecer en ruta hacia
Bahamas.
Alertadas las Tropas
Guardafronteras cubanas, por las Fuerzas de Defensa de Jamaica,
sobre la partida de la lancha sospechosa de conducir drogas y el
interés por la captura de sus tripulantes, todos con antecedentes
en su país de origen, se iniciaron las acciones para la búsqueda
de la embarcación, operación culminada en la fecha mencionada.
Al momento de ser
apresada, la embarcación estaba al pairo por falta de combustible,
con sus tres tripulantes —que no portaban identificación alguna—,
en tanto el estupefaciente no se encontraba a bordo, pues lo habían
arrojado al mar y limpiado la lancha tiempo antes, por la proximidad
de un Guardacostas de los Estados Unidos que los inspeccionó sin
empleo de técnicas profundas; o ante la certeza de un encuentro con
unidades de las TGF de Cuba.
Después de la captura
de la embarcación y la detención preventiva de sus ocupantes, en
Holguín fue creado un equipo investigador multidisciplinario para
la ejecución de un minucioso sondeo en la lancha e investigaciones
de laboratorio con el empleo de diversas técnicas —la canina
incluida— que logró establecer la presencia de residuos del
estupefaciente señalado en varios sitios de la lancha (bordes de
babor y estribor, y sobre una tapa de la cubierta) y en una mochila
verde propiedad de Malson Cambell, encontrada en el camarote de
proa.
Entre las prendas de
vestir contenidas en la mochila de Cambell fueron localizadas
semillas y partículas vegetales de marihuana en bolsillos de un
short, un pantalón y una camisa.
También se encontraron
partículas en la cubierta, debajo del puente de mando y en la popa
de la embarcación y, además, un rollo de cinta adhesiva plástica
de características similares a la empleada en los alijos y un trozo
de soga de nylon idéntico al empleado en amarrar esos paquetes,
para entonces detectados y recuperados en el mar o como recalos en
la costa, por las autoridades cubanas.
El laboratorio de
criminalística comprobó que los elementos encontrados no solo eran
similares, sino iguales que los utilizados en el embalaje de la
marihuana encontrada.
Por igual, en la balsa
salvavidas localizada debajo del puente de mando que contenía un
maletín amarillo, la aplicación de la técnica canina estableció
la presencia de esa droga de abuso.
Los análisis de
laboratorio comprobaron, asimismo, la presencia de trazas de
marihuana en los fluidos corporales de Malson Cambell y Robert
Wallace.
En el área próxima a
donde fue capturada la Nuff Respect, se ocuparon por unidades de
superficie de las TGF, otras embarcaciones y patrullas costeras, un
total de 24 sacos blancos o contenedores y 27 paquetes sueltos,
material suficiente para confeccionar 40 millones de dosis de este
estupefaciente.
Todas esas evidencias y
otras pruebas, como el corte intencional de las mangueras de
combustible para la alimentación de los motores a fin de justificar
la paralización de la nave (y por tanto el arrojamiento de la carga
al mar) o el hecho de que el volumen de drogas ocupado cabía
perfectamente en la lancha, fueron aportadas por la fiscalía.
Y también por más de
una decena de testigos y peritos que expusieron en el acto oral,
todo lo que, de conjunto, mostró la gravedad de estos hechos y sus
implicaciones sociales y económicas, y los daños que hubiera
generado la fatídica carga. Asimismo la firmeza y verticalidad de
Cuba en el combate contra tal flagelo que azota a la humanidad.
El juicio por este
delito calificado de tráfico internacional de drogas, realizado con
todas las garantías del debido proceso, permitió escuchar la
acusación de la fiscalía, el alegato del letrado de la defensa y
las declaraciones de los acusados. |