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Quirino, el comandante africano
Con apenas 25 años
de edad el esclavo Lino Amézaga se fue a la manigua cubana, donde
combatió al colonialismo español hasta su captura y fusilamiento
el 13 de octubre de 1895
JUAN ANTONIO BORREGO
nacionales@granma.cip.cu
Ni siquiera el bronce
frío y oscuro que le da forma ha podido disimular su bravura. En la
Plaza de la Revolución de Sancti Spíritus, con pañuelo a la
cabeza y un libro abierto en la mano derecha, Quirino aprieta el
fusil mientras sigue la lectura. A la espalda, lo mira su jefe y
maestro, Serafín Sánchez.
Quirino, junto a su jefe Serafín Sánchez, recreado por la escultora Thelvia Marín en la Plaza de la Revolución de Sancti Spíritus.
La escultora Thelvia
Marín, creadora del monumento al General espirituano, combatiente
de las tres guerras por la independencia, amigo de Gómez y de
Martí, pudo haber escogido otro pasaje en la vida del héroe; sin
embargo ella misma ha confesado que se sintió tentada a reflejarlo
de esta forma cuando supo que Serafín, además de guiarlo en la
guerra, le enseñó también las primeras letras al rebelde
africano.
Pero, ¿cuál es la
verdadera historia del negro que desde hace décadas acompaña al
prócer espirituano en la plaza que lleva su nombre?, ¿cuándo y
dónde se incorporó a la lucha contra el dominio de España?,
¿bajo qué circunstancias formó su carácter y su espíritu
rebelde e independiente?...
PRIMERAS REFERENCIAS
Según el joven
historiador Rolando J. Fernández, especialista del Archivo
Provincial de Historia en Sancti Spíritus, si bien no es abundante
la información sobre este patriota, las pesquisas de los estudiosos
han sacado a flote algunos documentos de valor.
Es así como se sabe que
el 9 de septiembre de 1861 el presbítero José Ignacio Marín, cura
de la iglesia de Jesús de Nazareno bautizó solemnemente "nombrándolo
Lino, a un adulto como de 16 años de edad, de nación Congo,
instruido en la doctrina cristiana y moreno esclavo de D. Juan
Bautista y D. Miguel Amézaga, vecino de esta feligresía."
La fe de bautizo aparece
registrada en la partida número 1006, libro 5, folio 262, de la
mencionada iglesia, y es considerada como la primera referencia
histórica de que se tenga noticias hasta hoy de quien después
alcanzaría los grados de Comandante del Ejército Libertador.
El verdadero origen de
Lino, llamado también indistintamente Aquilino y Quirino, es
todavía debatido por los estudiosos locales. Si bien es cierto que
fue bautizado como "de nación Congo", en la partida de matrimonio
(28 de marzo de 1887), localizada en la Iglesia Mayor, de Sancti
Spíritus, el presbítero Francisco del Ríos Sepúlveda es menos
arriesgado y recalca: "natural de África". Mientras el prestigioso
estudioso y folclorista espirituano Manuel Martínez Mole habla del
comandante Quirino Amézaga como "negro Portugués".
Al considerar el dominio
de Portugal en esta parte del África (orillas del Congo) y el no
establecimiento de las naciones y las fronteras tal y como se
conocen hoy, no pocos historiadores —entre ellos Carlos Gómez,
uno de los más conocedores de la figura— coinciden en que Quirino
pudo haber sido secuestrado por los traficantes de esclavos en
alguna región perteneciente a la actual Angola.
EN LA GUERRA GRANDE
Quirino se incorpora a
la lucha en 1870, cuando las fuerzas mambisas asaltan el ingenio San
José, del partido de la villa de Sancti Spíritus, donde laboraba
como esclavo y según estudios se mantiene levantado en armas en la
zona algún tiempo más.
Presumiblemente cuando
el éxodo masivo de los patriotas villareños, en marzo de 1871,
pasa a las provincias orientales, periodo en el que es alfabetizado
por Serafín Sánchez, quien a la sazón combatía a las órdenes de
Ignacio Agramonte en el Camagüey.
Cuando Gómez decide
llevar de nuevo la guerra a Las Villas, Quirino cruza la trocha de
Júcaro a Morón junto a su jefe Serafín y se incorpora, con grados
de capitán, a la jurisdicción espirituana, donde permanece
combatiendo hasta el Pacto del Zanjón.
No existen noticias de
que se haya levantado durante la llamada Guerra Chiquita. En este
lapso Quirino se dedicó a labores agrícolas en la finca "Cucharas"
y el 28 de marzo de 1887 contrae matrimonio con Juana Valle, unión
que aportó dos hijos (Anselmo y Manuel), quienes a su vez
multiplicaron la estirpe en la villa.
REGRESO A LA MANIGUA
Tan pronto se produce
por el sur espirituano el desembarco encabezado por los generales
Serafín Sánchez, Carlos Roloff y Mayía Rodríguez el 24 de julio
de 1895, en la que se conoce como la primera gran expedición de la
Guerra Necesaria, Quirino vuelve a la lucha.
El propio Serafín da fe
de ello en una carta a su esposa Josefa Pina fechada el 28 del
propio mes: "Tengo conmigo a Federico Toledo y Quirino Amézaga con
unos 100 hombres de caballería", le dice.
También por estos
días, refiriéndose a Quirino, Serafín le especifica a Pancho
Tomé que ese negro le quería mucho porque "lo enseñé a leer en
los campamentos de la guerra grande", testimonio que según Bárbara
Esquijarrosa, directora del Museo Casa Natal de Serafín Sánchez,
deja constancia de la relación que unía a ambos guerreros.
Quirino, que
inmediatamente después de su incorporación a la guerra fue
ascendido al grado de comandante, es designado por el mando para la
brigada de Trinidad, bajo las órdenes del brigadier Rogelio
Castillo.
Ya el 6 de septiembre
del propio año, Castillo se dirige al cuartel del poblado de
Condado; Quirino, temerario, que con unos 50 años de edad va como
jefe de la infantería, enseguida toma posesión frente a la
guarnición, que ofrece una fiera resistencia.
Lluvia fuerte, el
enemigo no cede y tras varias horas de combate los españoles
reciben refuerzo de los escuadrones 1 y 2 de la guerrilla del
Comercio de La Habana. Las fuerzas mambisas se ven precisadas a
retirarse y Quirino queda prisionero. Días posteriores y tras un
intento baldío de rescate es sometido a juicio y condenado a pena
de muerte por fusilamiento, sentencia que se ejecuta en Trinidad el
13 de octubre de 1895.
Cuentan que en el
paredón Quirino no imploró perdones y supo enfrentar la muerte con
rebeldía, la misma que lo llevó a la manigua dos veces y con la
que todavía hoy, desde su figura de bronce, convoca a sus
seguidores en la plaza espirituana. |