SEÚL, 16 de noviembre (PL).
— Fuertes protestas acompañaron hoy la
llegada del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, a Corea
del Sur, para participar en la cumbre del Foro de Cooperación
Económica Asia Pacífico (APEC) que se iniciará el próximo
viernes.
Miles de personas rechazaron la
visita de Bush y se pronunciaron, además, contra un proyecto
gubernamental que se debate en el Parlamento para liberalizar el
mercado de arroz.
Coreando consignas y enarbolando
pancartas antinorteamericanas, los manifestantes ripostaron las
agresiones de la policía.
La víspera, los carteles mostraban
al presidente estadounidense clavando un cuchillo en un saco de
arroz, en referencia al compromiso asumido por Seúl de aumentar las
importaciones del cereal en respuesta a exigencias de la
Organización Mundial de Comercio.
En esas protestas tuvieron lugar
enfrentamientos entre la policía antimotines y agricultores
surcoreanos que causaron decenas de heridos.
Corea del Sur planea reducir las
restricciones al protegido mercado arrocero (limitaciones de cuotas
y elevados aranceles de importaciones) para el 2014.
Precisamente la cumbre anual de la
APEC, en la que participarán los jefes de Estado o de Gobierno de
21 estados y territorios, en la ciudad surcoreana de Busan, estará
dedicada a la liberalización del comercio mundial.
La APEC está integrada por Perú,
Chile, México, Australia, Brunei, Canadá, Corea del Sur, China,
EE.UU., Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, Nueva
Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Rusia, Singapur, Tailandia, Taiwán y
Viet Nam.
Antes de esa cita, el presidente
estadounidense tiene previsto reunirse mañana con su homólogo
surcoreano, Roh Moo-hyun, en la ciudad de Gyongju.
Las conversaciones podrían
centrarse, entre otras cuestiones, en el desarrollo de las
relaciones bilaterales y la situación en Iraq, donde Seúl tiene
desplegado un contingente militar de más de tres mil soldados.
Esta es la segunda escala de Bush
como parte de una gira de ocho días por Asia que también lo
llevará a China y Mongolia.
Bush llegó a Corea del Sur
procedente de Japón, donde se reunió con su más estrecho aliado
asiático, el primer ministro Junichiro Koizumi, y admitió la
importancia que le concede a la alianza Tokio-Washington.