BAGDAD, 16 de noviembre (PL).
— La Unión Europea (UE) manifestó que cooperará con
investigaciones sobre casos de torturas a presos iraquíes, tras
conocerse las golpeaduras y vejaciones cometidas contra 173 de esos
detenidos.
Soldados norteamericanos descubrieron
involuntariamente el pasado domingo una prisión clandestina en el
edificio del Ministerio del Interior en Bagdad, y ahora grupos de
musulmanes sunitas exigen que se averigüen los detalles al
respecto.
El Partido Islámico, la principal
organización política de esa comunidad, solicitó una
investigación independiente e internacional, a la vez que opinó
que hay personas en los altos niveles del gobierno involucradas en
los casos de torturas.
En este contexto, la UE expresó su
inquietud, luego de ser públicos informes de las Naciones Unidas
sobre violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas de
seguridad iraquíes.
La comisaria Benita Ferrero-Waldner
se pronunció por "construir un cuerpo policial que sepa
exactamente dónde están los límites y que ayude al
restablecimiento del orden".
El primer ministro iraquí, Ibrahim
al Jaafari, admitió la comisión de torturas en la prisión
dependiente del Ministerio de Interior, y afirmó que se abriría
una investigación especial sobre esos maltratos.
Muchos críticos del gobierno iraquí
tienen dudas sobre la voluntad de Al Jaafari de emprender una
pesquisa seria sobre el asunto, la cual podría conducir a
conclusiones muy perjudiciales para el sistema que se pretende
implantar.
Lo ocurrido con esta cárcel secreta
en Bagdad no es un suceso aislado en el teatro de la guerra. Aún
están frescos en la memoria mundial los sucesos de Abu Ghraib, ni
completamente aclarado ni todos los responsables, castigados.
En ese recinto los carceleros
estadounidenses practicaron la tortura física y moral contra
prisioneros iraquíes, muchos de ellos desconocedores de los hechos
que se le imputaban.