SANTIAGO DE CHILE, 16 de noviembre (PL).
— Los resultados del reciente peritaje médico practicados a
Augusto Pinochet confirman que el ex dictador chileno está en
plenas facultades mentales para enfrentar un juicio, indicaron hoy
fuentes vinculadas al proceso.
El abogado querellante Hernán
Quezada dijo haber tenido acceso a los informes de siquiatras,
sicólogos y neurólogos del Servicio Médico Legal que hicieron los
exámenes y todos —excepto el perito designado por su defensa,
Sergio Peñailillo— coinciden en que está apto.
"Pinochet simuló para resaltar
la presunta gravedad de la enfermedad neurológica que lo
afecta", subrayó Quezada, uno de los abogados que representa a
los familiares de las victimas de la Operación Colombo, llevada a
cabo por la dictadura en 1974.
El jurista aseguró que "los
exámenes son concluyentes en cuanto a que Augusto Pinochet desde el
punto de vista siquiátrico es una persona normal, que puede dar
respuestas sin perjuicio de que presenta afecciones de carácter
neurológico".
"Concluyeron también que tiene
algún grado de pérdida de la memoria, pero esto no significa la
presencia de un trastorno mental", agregó respeto de las
pericias practicadas entre el 17 y el 27 de octubre pasado, por
recomendaciones de la Corte Suprema.
Indicó que durante la declaración
indagatoria que tomó el lunes el juez Víctor Montiglio, el general
retirado se contradijo en la forma de responder a las preguntas, ya
que si bien partía diciendo que no recordaba los hechos, al final
terminaba respondiendo la consulta.
También sostuvo que en el
interrogatorio, el ex gobernante de facto se habría defendido de
los delitos financieros que se le imputan en el caso Riggs, que se
desarrolla paralelamente. "Yo no le he robado un peso a
nadie", habría señalado.
El informe completo con las
conclusiones de todos los peritos no será dado a conocer a las
partes hasta que el juez Montiglio tome resoluciones respecto a un
eventual proceso de Pinochet, lo que podría ocurrir dentro de los
próximos días.
La presunta locura del ex uniformado
lo había salvado en el pasado de enfrentar la justicia en dos de
los más emblemáticos casos de derechos humanos que se han
ventilado en los tribunales chilenos: Caravana de la Muerte y
Operación Cóndor.
En el primero —cuando un grupo de
ex represores recorrió Chile en octubre de 1973 realizando
ejecuciones sumarias— el juicio fue archivado sin sanciones en
julio de 2002, mientras que el segundo fue cerrado en septiembre
pasado.
El ex militar, que el próximo 25 de
noviembre cumplirá 90 años, está imputado en la Operación
Colombo por secuestro calificado de 15 opositores al régimen
militar en un montaje operativo donde participaron los cuerpos
represivos de Argentina y Brasil.