KABUL, 16 de noviembre (PL).
— Un atentado suicida contra un convoy de las fuerzas afganas y
estadounidenses ocurrido hoy en el sur de Afganistán causó la
muerte a tres civiles e hirió a igual número de soldados
norteamericanos.
El incidente tuvo lugar en el barrio
de Haji Latif, en la sureña ciudad de Kandahar, cuando un conductor
suicida proyectó su vehículo contra la caravana de las fuerzas
conjuntas.
Mohammad Nasim, portavoz del gobierno
de la provincia, dijo que el ataque estaba dirigido a los vehículos
estadounidenses que formaban parte del convoy y precisó que los
civiles muertos eran transeúntes.
Ese hecho ocurre un día después de
que cinco policías afganos murieron y otros dos resultaron heridos,
entre ellos un oficial de alto rango, cuando el vehículo en que
viajaban pisó una mina en la provincia de Paktika, en el sureste
del país.
Por otra parte, el pasado lunes
perdió la vida un soldado alemán, integrante de la Fuerza
Internacional de Apoyo a la Seguridad (ISAF), y ocho personas
resultaron heridas en otros dos atentados con coche bomba en Kabul,
la capital.
Estos son los incidentes violentos
más recientes contra militares extranjeros y quienes apoyan al
Gobierno central en Afganistán, donde en los últimos meses
perecieron mil 500 personas, entre militares estadounidenses y
nacionales, civiles y seguidores de los talibanes.
El 2005 ha sido considerado el año
más sangriento en la empobrecida nación desde que las fuerzas
lideradas por Estados Unidos invadieron y ocuparon el territorio
afgano en octubre del 2001.
Todavía se desconoce el paradero del
líder de la red Al Qaeda, Osama bin Laden, a quien la Casa Blanca
utilizó como pretexto para agredir Afganistán tras atribuirle la
responsabilidad de los atentados del 11 de septiembre de ese mismo
año en Nueva York y Washington.
Además de los 20 mil militares
estadounidenses y sus aliados, en el país centro asiático
permanece un contingente de cerca de 12 mil efectivos de la Fuerza
Internacional de Apoyo a la Seguridad, comandada por la OTAN.