WASHINGTON, 16 de noviembre (PL).
— El gobierno estadounidense anunció hoy que dejará de subsidiar
alojamientos de socorro para evacuados por el huracán Katrina, que
mató a un millar de personas en este país durante agosto pasado.
La Agencia para el Manejo de
Emergencias de Estados Unidos, conocida como FEMA, informó a
familias perjudicadas por el ciclón que aún viven en 40 mil
habitaciones de hoteles, que cesará el pago de sus cuentas a partir
de diciembre próximo.
Organizaciones de derechos civiles y
grupos defensores de los afectados por el desastre criticaron
vehementemente la medida, y denunciaron que la FEMA no ofrece a los
ciudadanos tiempo suficiente para hallar nuevos lugares dignos de
residir.
Los fondos estatales durarán hasta
el 7 de enero de 2006 para otras 12 mil familias hospedadas en
hoteles en los estados de Louisiana y Mississippi, donde el paso
devastador del Katrina provocó una grave escasez de viviendas,
recordaron medios noticiosos.
El organismo precisó que unos 150
mil evacuados tendrán que hallar otras opciones de morada antes de
las fechas fijadas, para poder optar por la asistencia oficial.
Analistas reseñaron que las
inundaciones derivadas de los potentes huracanes que atravesaron
Estados Unidos sacaron a flote, además de residuales urbanos,
viejos demonios sociales como el racismo, la inequidad social y la
corrupción.
En resumen, los últimos tres
ciclones (Katrina, Rita y Wilma) dejaron el macabro inventario de un
millar de muertos, miles de inmuebles arruinados, cientos de líneas
energéticas y árboles machacados, y millares de personas
desamparadas.