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Limonar
Romerías de la metáfora rimada
ANTONIO PANEQUE
BRIZUELA
paneque.b@granma.cip.cu
LIMONAR.—Diez años
confiriéndole hogar público a la poesía, esta localidad matancera
deviene también santuario del aprendizaje cultural a escala de
masas y ya hay quien dice que aquí puede hablarse de precedente, de
referencia nacional para la décima improvisada. Cada año, esta
especie de romería de la metáfora rimada se ha encargado de
apuntalar argumentos y despejar incógnitas sobre cómo hacerlo.
Al menos esa ha sido
nuestra experiencia durante tres años consecutivos asistiendo al
Concurso de Improvisadores Pablo Luis Álvarez, uno de los tres
únicos eventos competitivos del país (los otros son el Justo Vega,
dentro de la Jornada Cucalambeana, de Las Tunas; y el de tonadas
José Luis Álvarez In Memoriam, de Cienfuegos) para repentistas de
todas las provincias.
Solo que esta décima
edición concluida luego de tres días de actuaciones ha sido en
particular integradora de esos intentos, y, más que un atributo
privativo de sus 10 finalistas (Yoslay García, Yordanis Romaguera,
Aramis Padilla, Noel Sánchez, Orismay Hernández, Orestes Pérez,
Osiel Llánez, Osbel Suárez, Miguel Herrera y Yordán Quintero, con
primeros lugares también en ese orden) es un mérito cultural de la
Casa Naborí, institución que, encabezada por el poeta Reynaldo
Gil, organiza este certamen.
Y para la población de
Limonar, virtualmente volcada hacia la sede del concurso en la sala
Ángel Valiente, es un premio, pero también un triunfo y una
actitud reveladora de entrenamiento cultural, pues esto ocurrió —y
ocurre todos los años— dentro del carnaval anual de esta
localidad, obviamente tentador para otras formas de entretenimiento.
Por eso, junto a los
organizadores y poetas, el pueblo, cuya disciplina y actitud de
cultivado oyente fue exaltada por todos, ofreció igualmente una
muestra de reconocimiento al repentismo y a los repentistas cubanos
presentes en la cita.
Recordemos que los
improvisadores de décimas son de los pocos creadores del mundo que
realizan su obra —acción humana de evidente sentido privado, de
apartamiento espiritual— totalmente en público, presionados por
el espectador y ajustados a pies forzados y por temas impuestos por
los jurados y, en ciertos casos, por el público. Obviamente, lo
habitual es que el artista conciba primero su obra y después la
enseñe...o la interprete.
En el encuentro hubo
hitos especiales, como las de Tomasita Quiala, Jesús García (Tuto)
y Luis Quintana, mientras que el jurado, fue reconocido por los
participantes, al tiempo que su presencia activa en esta fiesta del
verso, mediante actuaciones como las de José Enrique Paz (Papillo)
y Ernesto Ramírez, revelan por qué se les escoge a ellos para
dirimir sobre los mejores.
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