WASHINGTON, 26 de octubre (PL).
— Una investigación federal podría concluir hoy con la
acusación formal de altos funcionarios del gobierno de Estados
Unidos en el caso de la revelación del nombre de una agente secreta
de la CIA.
Como máximo comisionado para la
indagación, el fiscal Patrick Fitzgerald se reunió este miércoles
con miembros del tribunal que considera todos los elementos de uno
de los escándalos más perjudiciales para la Casa Blanca.
Abogados pagados por el estado
calculan que Fitzgerald podría decidir muy en breve si formula
cargos contra Lewis Libby, jefe de personal del vicepresidente,
Richard Cheney, y el influyente asesor político Karl Rove.
Además de ser el artífice de las
campañas del presidente George W. Bush, Rove es considerado el
"alter ego" del mandatario republicano, y la prensa no
descarta que su eventual enjuiciamiento sacuda violentamente el
prestigio del gobernante.
En rigor, el fiscal especial puede
oficializar acusaciones por violación de una ley que prohíbe
revelar la identidad de un oficial encubierto de la CIA, pero
además por delitos relacionados con falso testimonio y obstrucción
de la justicia.
El caso estalló en 2003, cuando una
fuente no identificada indicó al diario The Washington Post las
señas de la oficial Valerie Plame, esposa del ex embajador de
Estados Unidos en Gabón, Joseph Wilson.
La filtración de la verdadera
profesión de Plame fue interpretada en círculos políticos como un
ajuste de cuentas de la Casa Blanca a Wilson, quien desmintió al
presidente Bush sobre los pretextos utilizados para invadir a Iraq.
Debido a que la ley federal considera
un crimen descubrir a un elemento de la Agencia Central de
Inteligencia (CIA), el Departamento de Justicia lanzó una
investigación encabezada por el fiscal Fitzgerald.
Un hecho es que la pesquisa sobre la
revelación de la identidad de la espía cierra el cerco sobre la
Casa Blanca, mientras aumenta el número de estadounidenses que
creen en la culpabilidad de altos ejecutivos de la administración
nacional.
El influyente diario The New York
Times informó este martes sobre reportes en poder de Fitzgerald que
orientan las luces hacia el número dos del gobierno: Cheney.
Según el Times, el secretario de la
vicepresidencia, Libby, conoció sobre la agente CIA Plame a través
del propio Richard Cheney.
Empero, el vocero de la Casa Blanca,
Scott McClellan, evitó una referencia directa al asunto y reiteró
el mensaje de que "esto está bajo investigación, y no hay
ningún comentario hasta que la exploración haya terminado",
dijo.
El periódico neoyorquino asegura que
Cheney entregó a Libby datos sobre Plame, y el secretario corrió
con la información en busca de reporteros.