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Y rebasaron la farola de El Morro
GABRIEL DÁVALOS
Existe una vieja disputa
habanera sobre si las olas pueden o no superar la farola de El
Morro. Al amanecer de este lunes no solo lo sobrepasaban sino que
habían inundado las zonas bajas del Vedado, barriada del capitalino
municipio de Plaza de la Revolución. El Morro era apenas visible.
Ángel y su esposa navegan seguros auxiliados por el sargento Orieldys y el reportero de Granma.
Al amanecer el mar
estaba sobre el muro del Malecón. Era casi imposible el acceso a
esa zona, incluso en los medios de rescate. El viento soplaba muy
fuerte.
El pueblo estaba en la
calle. Desde lugares secos podían verse olas que llegaban hasta el
quinto piso del edificio del Ministerio de Relaciones Exteriores
(MINREX), en la calle G.
Desde la mañana el mar
penetró a lo largo de todo el litoral hasta la calle Línea. Las
autoridades policiales, la Defensa Civil, y las tropas de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), controlaban las operaciones
de rescate en esa avenida.
Sobre las cuatro de la
madrugada el teniente coronel de Guardafronteras, Miguel Sastre,
comenzó a dirigir la operación entre las calles G y F. Varios
destacamentos trabajaban en la misma misión en ambas direcciones.
De conjunto con las
fuerzas de la Defensa Civil evacuaron desde muy temprano a los
pacientes del hospital materno de Línea. Una decena de ambulancias
y ómnibus participaron en el traslado de las embarazadas,
familiares y médicos.
A las 6 y 17 minutos
rescataron a un grupo de funcionarios del MINREX que se habían
mantenido en sus puestos de trabajo durante toda la noche.
Todos los presentes
querían ayudar cuando llegaba algún grupo de personas rescatados
de las zonas sumergidas. Aunque agradecidas, las autoridades
explicaban la necesidad de despejar el área por cuestiones de
seguridad.
RESCATE MANO A MANO
Sobre las 10 de la
mañana llegó la información de que dos cuadras hacia el Malecón,
en calle F y Calzada, había una pareja de ancianos que necesitaban
asistencia médica. Los reporteros de Granma se alistaron también
para participar en las acciones.
Orieldys, sargento de
tercera de Guardafronteras, dirigió el bote. En un segundo piso
estaba Ángel Aurelio Crocal, quien jamás pensó navegar en el
Vedado. A los 89 años ya no puede caminar por sus medios.
Vecinos, reporteros y
oficiales de las FAR ayudaron a montar a Ángel en el bote junto a
su esposa de siempre. La embarcación navegó sin dificultades.
En la calle Línea
muchos avanzaron unos pasos dentro del agua para colaborar.
Enseguida avisaron a la ambulancia en donde Ángel y su señora
fueron trasladados hacia un lugar seguro.
Desde hace 40 años
ambos viven en esa dirección. Nunca el agua los había sorprendido.
Los vecinos del edificio se habían hecho cargo de ellos desde que
el mar comenzó a penetrar. |