|
Rescate en Mantua
Combatientes de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias en el empeño de salvar vidas
humanas
MARÍA JULIA MAYORAL
ma.julia@granma.cip.cu
En el poblado del
kilómetro 21, a la entrada de Mantua, los vecinos se agolpan en la
calle. Roberto Rojas, presidente del Consejo de Defensa de la zona,
asegura que la imprudencia es la causa del "dolor de cabeza".
La familia ya está a bordo del transporte anfibio.
Comentan que nadie
hubiera quedado atrapado en medio de la crecida de los ríos y las
inundaciones por las lluvias, si se hubieran ido a tiempo para la
casa propia o de un familiar en la parte alta del pueblo, o hacia el
albergue en la secundaria básica.
"Lo
que dejé atrás en la casa es mucho: puercos, gallinas, guineos... —dice
Juan Antonio Rojas, de 66 años de edad—, pero en cuanto pegó a
llover fuerte y orientaron salirse de las zonas bajas, mi señora y
yo vinimos para la vivienda de mi hijo, en el alto del kilómetro
21. Este no será el primer ciclón en que pierdo cosas; pero todo
puede recuperarse, menos la vida."
"Por
el televisor y la radio no han parado de advertir los riesgos, y
para más insistencia tienes los escritos de los periódicos",
comenta Salvador Malagón, quien también optó por cuidar su
existencia.
LA LLEGADA
Combatientes de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) llegan al poblado. Es media
mañana y la gente los recibe con júbilo. Vienen con una rastra de
donde bajan un transporte anfibio del tipo PTS-M, mientras inflan
una balsa con motores fuera de borda.
El pequeño Kendry, el primero
en ser evacuado.
Los del PTS son
integrantes de un batallón ingeniero de la región militar de Pinar
del Río, y los otros pertenecen a fuerzas especializadas en
salvamento y rescate de la Marina de Guerra Revolucionaria.
Han dormido poco. A las
cuatro de la madrugada habían concluido el rescate anterior en
localidades del municipio de Sandino. Tras precisar la situación
con las autoridades del Consejo de Defensa de la zona, parten por la
carretera que comunica a Cebadero con Mantua.
EL RESCATE
Al frente de los
militares está el capitán de corbeta Augusto César Hernández
Peña, jefe de la sección de la Marina en Pinar del Río. Al grupo
se han incorporado vecinos de la localidad: el jefe de sector de la
Policía, un integrante del Consejo de Defensa de la zona y un
tercero que sirve de guía.
Rompe el aguacero. Es
tanta la lluvia que el camión URAL 320, ubicado detrás del PTS
como cierre técnico, apenas puede verse. Solo las luces del
vehículo indican la continuidad de su presencia. Por suerte escampa
poco después y un nuevo encuentro con responsables de la comunidad,
a la altura de las instalaciones de la UBPC número 9 La Laguna,
permite saber con más certeza cómo será el trayecto en lo
adelante.
El mayor Eduardo
Briches, especialista en ingeniería y jefe de la dotación del PTS,
y el capitán de fragata Iván Thondike, al frente del grupo de
salvamento y rescate de la Marina, aseguran que sus hombres están
acostumbrados a socorrer civiles en situaciones adversas como las
provocadas por los huracanes.
Ya no queda ni rastro de
senderos. Hay que romper monte. El marabú y la zarza golpeados por
el PTS, responden con violencia, azotando con sus gajos a los
hombres. Sobre las dos de la tarde logran llegar a la casa de una
familia que debe ser evacuada con urgencia. Son cuatro personas: un
hombre mayor y un matrimonio de jóvenes con su hijo de cuatro
años. Los adultos estaban al tanto de las indicaciones de la
Defensa Civil, pero les dio por salir de su casa en el pueblo para
darles una vuelta a los animales, y quedaron rodeados por las aguas.
Recogen ropas y otros
bienes. Poco después los cuatro junto a Perdiguero, el perro que en
ninguna circunstancia abandonarían, están sobre el PTS, rumbo a un
sitio alto donde más tarde los recogerá un tractor para regresar
al poblado del kilómetro 21.
Sobre las nueve de la
noche ya están de vuelta en el poblado del kilómetro 21 de Mantua,
de donde habían salido al mediodía. Los habitantes del lugar los
esperan con el mismo cariño y admiración que en el recibimiento.
El Jefe de la Marina en la provincia explica a los familiares
detalles de lo ocurrido, junto a él está el general de brigada
Ángel Alfonso Corona, jefe de la región militar de Pinar del Río.
En una de las casas, han
hecho comida caliente para los combatientes. Finalmente, alumbrados
con las luces de un vehículo, los vecinos se reúnen para expresar
su agradecimiento. Uno de los militares que participó en el
rescate, les contesta en nombre de todos: "Con nosotros siempre
podrán contar". |