BEIRUT, 25 de octubre (PL).
— Un largo cortejo acompañó hoy la marcha fúnebre y la
inhumación de Luai Saadi, jefe de la Jihad Islámica en la Margen
Occidental, quien murió a manos de soldados israelíes en un
ataque a un campo de refugiados.
Más de 10 mil personas siguieron
al féretro y entre los marchistas estaban representantes de las
organizaciones palestinas de la resistencia.
El cortejo se desplazó por las
calles de la ciudad cisjordana de Tulkarem, urbe que fue
paralizada por las honras funerarias y el entierro previsto para
este martes.
Gritos y consignas contra la
presencia militar y los asentamientos israelíes en ese fragmento de
territorio árabe, complementaron las convocatorias a cobrar la
muerte de Saadi.
El jefe de la Jihad en Cisjordania
pereció el pasado domingo en un campo de refugiados atacado por el
ejército israelí, una acción que las autoridades palestinas
calificaron de "contraproducente".
Las tropas sionistas acusaban a Luai
Saadi de ejecutar sendos atentados contra un club en Tel Aviv y un
centro comercial en Netanya, que causaron 10 muertos y decenas de
heridos, apuntaron medios de prensa.
Según observadores, la operación de
las fuerzas de ocupación contra el dirigente fue un peligroso paso
hacia la ruptura de la tregua aprobada por las organizaciones de la
resistencia palestina en marzo pasado en una reunión en la capital
egipcia.
La muestra del nivel de tensión
prevaleciente ante la posibilidad de cualquier entendimiento
pacífico es que una denominada "respuesta inicial" de la
Jihad fue disparar ayer más de 25 cohetes rústicos tierra-tierra
contra la localidad israelí de Sderot.
Esa situación ganó en violencia
este martes, cuando la aviación israelí bombardeó áreas de la
Franja de Gaza, de donde se presume que la resistencia palestina
lanza los misiles artesanales del tipo Al Kasam.
Una fuente en Rafah afirmó que
helicópteros del ejército de Tel Aviv dispararon tres misiles contra la
oficina Al Ishan, perteneciente a la Jihad Islámica, en el barrio
de Al Shabura, en Rafah.