WASHINGTON, 25 de octubre (PL).
— Alrededor de tres millones de residencias y empresas
permanecían hoy sin energía eléctrica en La Florida, luego del
azote del huracán Wilma, que provocó seis muertes en el sureño
estado norteamericano.
El director de la Agencia Federal
para el Manejo de Emergencias (FEMA), David Paulison, describió los
daños a la comunidad floridana como bastantes extensivos. Afectaron
tanto a la costa oeste como a la porción este del territorio, dijo.
Muchas líneas de energía fueron
derribadas, cientos de árboles cayeron, y demasiados techos de
inmuebles resultaron perjudicados, explicó Paulison en la cadena
noticiosa CNN.
En estos momentos, agregó el
funcionario, numerosos equipos de búsqueda y rescate enviados por
la FEMA recorren las áreas más damnificadas para intentar impulsar
las labores de reparación general.
Asimismo, centenares de transportes
con comida y agua están en La Florida para auxiliar a la
ciudadanía. Paulison recordó que ocho huracanes han golpeado a
este estado durante los últimos 15 meses.
Desde Cayo Hueso hasta Miami todo el
mundo recoge escombros o saca agua de sus hogares. Es probable que
tome al menos un mes la recuperación total de todas las áreas,
subrayó el director de la FEMA.
Tras dejar el inventario de seis
muertos, miles de residencias sin electricidad y centenares de
inmuebles arruinados, el poderoso ciclón abandonó este lunes el
estado norteamericano con dirección noreste.
El Centro Nacional de Huracanes
(CNH), con sede en la ciudad de Miami, informó que la pared del ojo
del meteoro tocó tierra en la periferia de la Isla Marco.
Wilma impactó el sureño estado con
categoría 3 en la escala Saffir-Simpson y vientos de 194
kilómetros por hora. Sin embargo, se debilitó a nivel 2 con
rapidez, precisó el CNH.
De acuerdo con meteorólogos, el
huracán se intensificó a medida que se alejó de La Florida con
rumbo noreste a 59 kilómetros por hora y vientos de 195 kilómetros
por hora.
La gobernación floridana alertó a
la población sobre el peligro de tornados en el oeste del estado,
donde más del 90 por ciento de los 78 mil residentes en los cayos
del sur se negaron a la evacuación.