WASHINGTON, 19 de octubre (PL).—
Uno de cada cuatro soldados estadounidenses que regresaron de Iraq
fueron dispensados del servicio activo con problemas personales que
requieren tratamiento médico o mental, informaron hoy fuentes
oficiales.
Un reporte detallado del Pentágono
indicó que unos mil 700 militares que retornaron este año de la
guerra explicaron que "albergaban extraños sentimientos de
autoflagelación, o que sería mejor si hubieran muerto".
Más de 250 de ellos adolecen
sucesivas crisis de tales malos pensamientos, otros miles informaron
sobre pesadillas relacionadas con episodios bélicos, y más de tres
mil aún "mantenían preocupaciones porque podrían haber sido
heridos en la contienda".
El informe, citado por el diario USA
Today, fue corroborado por el Centro del Ejército para la
Promoción de la Salud Preventiva, entidad según la cual el
incremento de la insurrección iraquí subió varios grados en el
clima de tensión de las tropas.
Desde el comienzo de la agresión a
Bagdad en 2003, aproximadamente un 28 por ciento de los veteranos
volvió a casa con pensamientos suicidas, problemas matrimoniales, o
heridas psicológicas permanentes.
El Pentágono recordó que hasta la
fecha mil 971 soldados norteamericanos fueron reportados muertos en
acción y unos 15 mil 220 resultaron heridos luego de operaciones
castrenses en el país árabe.
De los regresados durante 2005, un 47
por ciento se lamentó de haber matado o lastimado a alguien, un
seis por ciento requirió ayuda por inestabilidad emocional o
problemas de alcohol, y un 14 por ciento refirió "pésimas
experiencias inolvidables".
Los arriesgados despliegues militares
nos pasan factura, explicó el teniente coronel Ellen Krenke. Los
enviamos a situaciones muy temerarias, donde lo menos peligroso que
pueden hallar es un enemigo armado. Esta es una consecuencia,
subrayó.