MADRID, 19 de octubre (PL).—
El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, ordenó hoy la
busca, captura y detención internacional a efectos de extradición,
de los tres militares estadounidenses autores de la muerte del
camarógrafo español José Couso.
El execrable hecho ocurrió el 8 de
abril de 2003 en el Hotel Palestina, en Bagdad, cuando el comando de
un blindado cañoneó ex profeso la ventana desde donde Couso y
otros colegas filmaban la ocupación militar de Iraq por el
ejército estadounidense.
Los presuntos implicados del crimen
fueron identificados e incluso filmados. En un auto notificado hoy,
el magistrado señala que los tres militares podrían ser autores de
un delito contra la comunidad internacional y otro de asesinato.
El juez Pedraz explica que su
decisión es "la única efectiva para asegurar la presencia de
los imputados en el proceso a disposición de la autoridad judicial
española, a la vista de la nula cooperación" de Estados
Unidos, que no ha contestado a las comisiones rogatorias cursadas.
Los reclamados son el sargento Thomas
Gibson; el capitán Philip Wolford, responsable de la unidad de
blindados que disparó contra el hotel; y el teniente coronel Philip
De Camp, al mando del regimiento al que pertenecían los carros de
combate.
La familia de José Couso, en
especial su mamá María Isabel Permuy y sus hermanos Javier y
David, ha expresado su gran satisfacción y alegría por la
decisión del juez Pedraz pues después de dos años y medio de
denuncias la justicia española reacciona positivamente.
La familia Couso presentó una
querella criminal en la que pide el procesamiento de esos tres
militares contra los que ahora ha emprendido actuaciones el
magistrado Pedraz.
María y Javier participaron en la
gran marcha antibelicista de Estados Unidos convocada y encabezada
por Cindy Sheehan, madre de un soldado estadounidense muerto en
Iraq, y allí exigieron el fin de la guerra y justicia para
víctimas de la invasión como José.