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Clase de solidaridad
en La Pradera
Elson
Concepción Pérez
elson.cp@granma.cip.cu
Esta vez no andaba solo,
ni con agenda y lápiz para recoger información. Éramos 21
trabajadores de Granma —fundadores, Héroes Nacionales del
Trabajo, vanguardias nacionales, directivos—no todos periodistas,
pero sí, todos, con muchas preguntas que hacer.
La recuperación de los niños es la nota más alta en este canto de solidaridad.
El encuentro, como una
clase práctica de solidaridad humana. Los protagonistas, médicos,
fisiatras, rehabilitadores, directivos y otros trabajadores del
Centro Internacional de Salud La Pradera, que quisieron mostrarnos
el resultado de su trabajo como homenaje al aniversario 40 del
diario.
El joven médico Elián
Selva Silva, junto a la doctora Laura y al director, Pedro Llerena,
nos condujeron por un mundo que para imaginarlo hay que conocerlo y
para apreciarlo hay que verlo, palparlo, sentirlo de cerca, como
hacen con su misión de todos los días los trabajadores de la salud
y el internacionalismo, del humanismo y la solidaridad que allí
laboran.
En un recinto donde la
tecnología de punta es respaldo de la experiencia profesional y la
dedicación, se rehabilitan cientos, miles de personas venidas de
los más humildes y apartados parajes de la hermana Venezuela.
Daniel Rechidel, un
adolescente traído a Cuba luego de sufrir quemaduras que le
deformaron totalmente el rostro, y que ahora, en su cuarta visita a
la Isla espera por otra cirugía reconstructiva, nos contó feliz
del día que conversó con el "Comandante Chávez" en Aló,
Presidente, y nos dijo, sin vacilación, que quiere ser médico.
Suman ya casi 20 000 los
hermanos y hermanas venezolanos que han venido a Cuba, como
pacientes o acompañantes, a atenderse diferentes problemas de salud
con este plan en el que participan más de 30 instituciones cubanas,
de las cuales La Pradera es como un eje principal.
Meritorio resultado el
de estos compatriotas nuestros. Y ejemplar e inspirador para quienes
desde Granma hemos defendido durante estos 40 años, y
seguiremos defendiendo, valores tan altos como la solidaridad
internacionalista que ellos practican. |