Iberoamérica y los miedos del imperio

NIDIA DIAZ, enviada especial de Granma

SALAMANCA, 15 de octubre.— No hay dudas de que la Cumbre Iberoamericana aquí, en Salamanca, como toda quinceañera, se ha vestido de largo.

La prueba definitoria de tal afirmación es la pública y burda afirmación hecha por el Gobierno de los Estados Unidos —por intermedio de su Embajada en Madrid—, de que "es inquietante e incoherente" la posición de la Cumbre sobre Cuba".

Se refiere Washington, con prepotente dolor, a la aprobación unánime de los comunicados especiales presentados por nuestro país sobre el bloqueo y en apoyo a la extradición a Venezuela del terrorista internacional Luis Posada Carriles.

Los yankis con quienes aún algunos ingenuos creen que se pueden hacer pactos de "caballeros", les adelantaron a la comunidad iberoamericana que su Gobierno "no entendería que se cambiara el término embargo por el de bloqueo", como quedó aprobado en la reunión ministerial y antes en la de Coordinadores Nacionales de la cita.

De hacerlo —y ahí es cómo los echa pa´lante—, advirtieron, "sería incoherente con el diálogo que Estados Unidos ha mantenido con varios países" sobre cómo promover la subversión en Cuba o cómo ellos eufemísticamente lo llaman "promover el cambio político y económico en la Isla".

La administración de George W. Bush —con tiempo— desde ayer comenzó a enviarles señales de humo a los Jefes de Estado y de Gobierno con el impúdico objetivo de que se llamen a capítulo y reviertan los contenidos de los referidos comunicados pues de lo contrario lo entendería, a tono con su malestar, como un acto inamistoso contra el imperio.

Parecería que el tiempo no pasara por los husos horarios del territorio norteamericano, como si aquel se hubiera detenido en la época de las repúblicas bananeras o de la compra a España de la Mayor de las Antillas, allá por los siglos en que la otrora potencia colonial había venido a menos por la fuerza del machete mambí y de la justicia de la causa que defendía.

La Cumbre de Salamanca tiene, además, el valor añadido de haber ratificado en su Declaración Final, particularmente en su primer párrafo, la plena vigencia y el compromiso con los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas así como la defensa del fortalecimiento del multilateralismo y la cooperación entre todos los pueblos y naciones, en un momento en que el hegemonismo estadounidense ha impuesto con sangre la unipolaridad mundial. Asimismo, reitera el rechazo a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales contrarias al derecho internacional. Un nuevo rechazo al bloqueo.

Y hay más.

Los Jefes de Estado y de Gobierno, participantes en la Cumbre, han reiterado en sus discursos oficiales y en comentarios a la prensa acreditada al evento, la defensa de la solidaridad y el entendimiento de las diferencias, en lo que ha constituido, además, una vuelta indiscutible a la semilla, a Guadalajara, cuando México, entonces, fiel a su política principista en política exterior, desafió a no pocos, invitando a Cuba a aquel concierto de naciones iberoamericanas cuando Washington, al pretender aislarla, la había excluido de su entorno natural.

También en el tema del terrorismo se ha sido transparente. Terrorista fueron los que atacaron las torres gemelas, las estaciones de trenes urbanos en Madrid y los que colocaron la bomba en un avión de Cubana de Aviación y lo hizo estallar en pleno vuelo.

La lógica imperial no está preparada para tales actos de soberanía, teniendo en cuenta que dentro de muy pocos días, en el balneario argentino de Mar del Plata, el propio emperador George W. Bush se verá cara a cara con los mismos mandatarios que han dado en Salamanca su apoyo a la justa causa de los cubanos, víctimas desde hace más de cuatro décadas del terrorismo y la guerra económica.

La Cumbre de Salamanca ha sido una reafirmación de Cuba en el espacio iberoamericano y, al entenderlo, Iberoamérica ha ganado.

Estos días salmantinos han sido días de victoria y de consolidación de una comunidad humana, cultural y política que unida, como no nos quieren, podrá hacer más por todos y para el bien de todos.

 

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