Premio Nobel de Literatura 2005

Harold Pinter, incisivo y comprometido

ESTOCOLMO.—El dramaturgo y poeta británico de 75 años, Harold Pinter, el más célebre autor teatral en activo de su país, brillante por su obra dramática y radicalmente comprometido con la necesidad de luchar por la justicia social, ganó el Premio Nobel de Literatura 2005.

Según un reporte de AP, la Academia Sueca, que otorga el Premio, dijo que Pinter es un autor "que en sus obras revela el precipicio oculto bajo la cháchara cotidiana y fuerza la entrada a los cuartos cerrados de la opresión".

"Pinter devolvió el teatro a sus elementos fundamentales: un espacio cerrado y diálogos imprevisibles donde las personas están a merced unas de otras y las fachadas se derrumban", dijo la Academia.

Considerado el dramaturgo británico más influyente de su generación, pertenece a la de "los jóvenes airados" británicos ("angry young men"), que irrumpió a finales de los cincuenta y en los sesenta en el teatro de su país.

En los últimos años volvió su mirada mordaz a Estados Unidos y la invasión de Iraq. Ha criticado con rudeza al primer ministro británico, Tony Blair, y ha militado contra la participación de su país en la guerra contra Iraq.

En febrero dijo en una entrevista por la BBC que seguiría escribiendo poesía, pero por un tiempo se apartaría del teatro. "Mis energías van en distintas direcciones, sin duda hacia la poesía", dijo entonces. "Pero en los últimos años he participado en diversos actos políticos, ya que la situación me parece muy preocupante tal como está". En el 2003 publicó un tomo de poesías antibélicas y en el 2004 participó en una campaña con otras celebridades para pedir la impugnación de Blair.

En la mayor manifestación jamás celebrada en la historia, que reunió a un millón y medio de personas en Londres en febrero del 2003, Pinter tomó la palabra para denunciar la guerra en Iraq. Estados Unidos es un país "dirigido por una pandilla de delincuentes", afirmó en esa ocasión Pinter, vaticinando que una "invasión ilegal" del país árabe dejaría decenas de miles de muertos y que los abusos de los derechos humanos serían incontrolables.

También ha contado que el golpe de Estado que en 1973 derrocó a Salvador Allende en Chile hizo crecer su indignación contra los abusos de los derechos humanos y las políticas de Estados Unidos.

Entre sus obras destacan El dormitorio, con la que debutó, y Fiesta de cumpleaños, de 1957, que fue en un comienzo un fracaso, pero luego se convirtió en una de sus obras más representadas en el mundo entero, así como El portero (1959), La colección (1962), El amante (1963) y Regreso a casa (1965).

En la década del noventa publicó Luz de luna (1994), Cenizas sobre cenizas (1996) y Celebración (1999).

Además de obras, ha escrito guiones de notables películas, entre las que se cuentan La mujer del teniente francés, Accidente, El sirviente y El riesgo de la traición.

En abril pasado, Pinter firmó la declaración Detengamos una nueva maniobra contra Cuba, que exigió el cese de la grosera manipulación de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU por parte del Gobierno de Estados Unidos.

 

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