Los auditores queremos ser más útiles

LOURDES PÉREZ NAVARRO
lourdes.p@granma.cip.cu

En estos momentos la auditoría interna en Cuba está inmersa en un proceso de estudio y profundización para lograr un perfeccionamiento en esta labor, y con ello agregarle más valor a nuestras organizaciones y colaborar como un agente activo, participativo y de compromiso en la lucha contra el fraude, la corrupción y la comisión de presuntos hechos delictivos.

Foto: OTMARO RODRÍGUEZLos auditores tenemos que lograr convertir nuestros informes en una herramienta eficaz que permita superar los problemas de nuestras organizaciones, asegura María Victoria Bernacé.

Así valoró para Granma la máster María Victoria Bernacé Rodríguez, presidenta de la Sociedad Científica Cubana de Auditores, el estado actual de la auditoría interna, cuyas unidades —según define la Resolución 297 del 2003 del Ministerio de Finanzas y Precios— constituyen un "mecanismo de seguridad" con el que cuenta la autoridad superior para estar informada, con razonable certeza, sobre la confiabilidad del diseño y funcionamiento de su sistema de control interno.

En su actuación el auditor puede practicar los análisis, inspecciones, verificaciones y pruebas que considere necesarios en los diferentes sectores de la entidad.

Así, precisa la resolución, la auditoría vigila, en representación de la autoridad superior, el adecuado funcionamiento del sistema de control interno, informando oportunamente a esta sobre su situación.

Según explicó María Victoria, la Sociedad Científica de Auditoría de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) trabaja en la constante capacitación de sus especialistas, consistente en la profundización del estudio y dominio de las normas de auditoría internas publicadas por el Ministerio de Auditoría y Control, a fin de "lograr agregarle valor a la organización, es decir, con mayor dominio de las normas y conocimientos técnicos somos más útiles para corresponder con lo que la economía de nuestro país espera de nosotros, que seamos capaces de convertir nuestros informes de auditoría en una herramienta eficaz de trabajo que permita superar las deficiencias y los problemas que puedan existir en las organizaciones.

"Que seamos también capaces de prevenir con anticipación, mediante los hallazgos, de un trabajo profundo de auditoría, situaciones que puedan conducir a fraudes, hechos delictivos o conductas corruptas."

En este momento tenemos un gran reto, comenta esta contadora que tiene en su haber el Premio Nacional de Auditoría. La economía en Cuba se está informatizando, pero a la vez tenemos gran disparidad en nuestros sistemas empresariales; algunas entidades cuentan con tecnología avanzada y otras aún llevan los libros a mano (contabilidad tradicional). Ante esto, explica, el auditor tiene el reto de aprender las técnicas de información y comunicación, aprender a trabajar la auditoría con la computadora y alrededor de la computadora.

También se impone la labor de conjunto con profesionales de otras disciplinas. "Los contadores ya no trabajamos solos. La introducción de las nuevas tecnologías de la información, por ejemplo, nos obliga a trabajar con informáticos".

Pero es aún una labor incipiente, asegura María Victoria; existen dificultades que no nos permiten en todos los casos desarrollar esa auditoría multidisciplinaria, denominada auditoría de gestión —en la que trabajamos desde hace años— capaz de medir, entre otros parámetros, la eficiencia, la eficacia, la economía, la ecología y la ética.

"La vida ha demostrado que el auditor interno en una organización es el que mejor la conoce, y podemos trabajar —de hecho lo hacemos— con otras especialidades. Por ejemplo, en el sector industrial el equipo de auditoría puede estar integrado por ingenieros industriales que ayuden a auditar un proceso productivo para determinar la eficiencia y la eficacia en el mismo, de acuerdo con los objetivos y metas que tenga la entidad. También los abogados colaboran con nosotros, nos ilustran acerca del cumplimiento de las legislaciones vigentes."

Tras la implantación de la Resolución 297 (conocida internacionalmente como COSO) tenemos que evaluar el entorno de control que posibilita valorar a una dirección empresarial, conocer si este es capaz de determinar bien los riesgos que tiene, ponerles nombres y apellidos, y crear los planes de contingencia, las medidas para evitar que esos riesgos ocurran y afecten el cumplimiento de los objetivos fundamentales de la empresa, explica la especialista.

Entrevistada en el Palacio de las Convenciones, donde se desarrolló el X Congreso Latinoamericano de Auditoría Interna, evento que por tres días reunió a auditores de una veintena de países de la región, Canadá y Estados Unidos, María Victoria Bernacé subrayó: "Los auditores queremos ser más útiles, que nuestro trabajo sirva de instrumento a las administraciones y colaborar en la lucha que lleva adelante nuestro pueblo por mantener a raya el fraude y la corrupción".

 

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