GUATEMALA, 11 de octubre (PL).
— Organizaciones feministas denuncian hoy la vulnerabilidad de las
mujeres y los niños guatemaltecos durante el desastre natural que azotó al país, mientras expertos piden tratar la salud mental
después de la tragedia.
Las 23 agrupaciones que integran la
denominada Agenda Política: Mujeres en la Diversidad, denunciaron
que las penurias del sexo femenino y de la infancia obedecen a
"la vulnerabilidad y la marginación que viven esos
sectores".
Varias féminas coincidieron en la
necesidad de que el gobierno de Guatemala implemente políticas
urgentes de ayuda para los damnificados de la tormenta Stan, que a
su paso dejó 652 muertos y 398 desaparecidos, según estimados
oficiales preliminares.
Las dirigentes exhortaron a las
máximas autoridades del país a comprometer a los organismos,
ministerios e instituciones estatales a promover acciones
emergentes, así como diseñar una estrategia a largo plazo para
garantizar la reconstrucción.
Al respecto, se propuso la creación
a corto plazo de un fideicomiso que se beneficie con créditos,
viviendas y financiamiento a las mujeres.
Reclamaron igualmente la
implementación de "acciones serias y responsables", así
como brindar recursos indispensables y asesoría técnica a las
mujeres damnificadas.
Entretanto, el experto de la Liga de
Higiene Mental de Guatemala, Marco Antonio Garavito consideró
necesario abordar la salud psíquica de los ciudadanos después de
los desastres naturales.
Hablar de la tragedia ocurrida, de
los temores que quedaron, llorar, exigir y demandar al gobierno la
reconstrucción del país, son algunos de las terapias que las
mismas familias y maestros pueden ejecutar para que el trauma de la
catástrofe sea superado.
Según Garavito, las situaciones
históricamente vividas por los guatemaltecos han hecho que las
personas generen "defensas" para superar cada crisis.
En algunos momentos, apuntó, esa
actitud los ha vuelto insensibles y en otros les ha ayudado a
forjarse una meta y enfrentar las adversidades.
Para el especialista, tan pronto
cesen las inundaciones y se limpien los escombros las escuelas deben
comenzar a funcionar para que los niños jueguen y conversen,
despejando así sus ideas.
Los adultos, por su lado, deben
hablar con sus hijos y familiares sobre la situación, además
deberán recurrir a la organización vecinal para levantar de nuevo
los cimientos de las poblaciones afectadas, recomendó.
Esa será una forma de evaluar la
vulnerabilidad de los terrenos y exigir al gobierno su reubicación
en lugares seguros, comentó, al asegurar que "el espíritu
solidario de los guatemaltecos inyecta fortaleza a quienes la
necesitan".
Sin embargo, el drama se vive aún en
zonas apartadas como Tacaná, localidad del occidental departamento
de San Marcos, donde decenas de vecinos de dos cantones fueron
soterrados por un alud de lodo y piedra, pero aún tarda en llegar
la ayuda gubernamental.
Augusto de León, concejal de la
municipalidad de Tacaná, expresó que apenas el lunes llegó algo
de ayuda oficial para los vecinos, pues la mayoría vive momentos de
desesperación y carencias.
San Marcos fue afectado por deslaves
que dejaron cientos de personas sepultadas, mientras en la zona
costera muchos vecinos sufrieron por las inundaciones.