Noche de reflexión 

Silvia Barthelemy
silvia.bs@granma.cip.cu 

Una conversación entre cubanos que comparten ideales comunes —el primero de todos preservar la soberanía de su nación—, resultó el encuentro que sostuvo en la noche de ayer Bruno Rodríguez, viceministro primero de Relaciones Exteriores, con vecinos de la demarcación de Cojímar.

Foto: RICARDO LÓPEZDiálogo entre el Viceministro Primero de Relaciones Exteriores y los vecinos de Cojímar sobre el más reciente engendro anexionista del Gobierno de Estados Unidos.

La singular cita en esa barriada capitalina tuvo como motivo dialogar acerca del anexionista "Plan de transición para asistir a una Cuba Libre", firmado por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y que define la política hostil de la Casa Blanca contra nuestro país, cuyo propósito esencial es destruir a la Revolución cubana, restaurar el capitalismo e imponer nuevamente en nuestra tierra la dominación imperialista.

Bruno Rodríguez explicó a los presentes que ese engendro de más de 500 páginas y en el cual se enuncian 11 medidas, pretende poner fin a las conquistas sociales de la Revolución.

Algunas medidas ya se han puesto en vigor, enfatizó Rodríguez. Entre ellas, una de las más sensibles, y que constituye una nueva agresión contra la familia cubana, es la restricción del número de veces (una cada tres años) que un cubano residente en EE.UU. puede reunirse con su familia en Cuba.

También son parte de ese plan las crecientes y reiteradas afectaciones a los intercambios culturales, deportivos y científicos entre ambas naciones; el aumento del presupuesto asignado para financiar las actividades de subversión de la contrarrevolución interna, que este año ascendió a 59 millones de dólares, y el incremento de las agresiones radio televisivas hacia nuestro país, que constituyen una flagrante violación de las leyes internacionales, precisó.

Los vecinos escucharon atentos cada detalle de las explicaciones del Viceministro, aunque algunos, como Eva Espinosa (60 años de edad), no se resistían a esperar a que el ponente terminase, para opinar ellos también.

Sentada a mi lado me comentó bajito: "Ese Presidente está enloquecido; al parecer no conoce nada de la historia de Cuba ni de quiénes somos los cubanos que echamos de este país a los colonizadores españoles, primero, y luego a los yankis que quisieron dominarnos".

En voz alta y muy a nuestra manera, Arístides Barrientos expresó: "Ese señor, antes de perder su tiempo anunciando medidas que nunca tendrán cabida, debe ocuparse de atender a su país y destinar sus dólares a los miles de pobres, desempleados y damnificados por las catástrofes naturales y sociales que tiene bajo su propio techo".

Mientras, el adolescente Adrián Salomón, que aunque no vivió el capitalismo conoce por las noticias y la Historia que ese sistema no es el paraíso que muchos piensan, añadió que en la reciente tragedia de Nueva Orleáns, los pobres quedaron solos y desprotegidos.

La noche estuvo salpicada por lluvias, pero también llovieron las manifestaciones de apoyo incondicional a nuestro sistema social, y fue ratificado por los asistentes el compromiso de defender la Revolución, equivalente al de defender nuestros derechos, nuestras libertades, nuestra vida.

 

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