YAKARTA, 4 de octubre (PL).—
Indonesia, el mayor país musulmán del mundo, se prepara hoy para
el inicio de las celebraciones del Ramadán, en medio de una
convulsa situación por los atentados en Bali, que dejaron más de
20 muertos y unos 130 heridos.
Para los 200 millones de musulmanes
indonesios, al igual que los de otras partes del mundo, el mes de
ayuno y reflexión comienza este miércoles y termina con una fiesta
de tres días, del Eid al Fitr.
Pero, contrario al año pasado,
"los islámicos inician la celebración religiosa con
tristeza", afirma el periódico Pikiran Rakyat.
"Un Ramadán de yihad (guerra
santa)", titula hoy un editorial del diario The Yakarta Post,
que hace un llamado a favor de la tolerancia, la compasión y la
virtud.
Indonesia vive hoy una compleja
situación después de la oleada de atentados del pasado sábado en
tres restaurantes de la isla de Bali, de mayoría hindú.
Más de 18 mil efectivos policiales
custodian puntos considerados como estratégicos de esta capital,
mientras que todas las salidas y entradas de Bali están sometidas a
una fuerte vigilancia.
El jefe de la Policía de Indonesia,
Mangku Pastika, declaró a la prensa que dos personas están siendo
interrogadas en relación con las explosiones casi simultáneas del
fin de semana, pero por el momento no se tienen indicios de su
implicación en los ataques.
Hasta ahora sólo se sabe que sus
autores materiales son tres suicidas, cuyas fotos fueron publicadas
en los medios de prensa, a fin de facilitar cualquier información
que permita identificarlos.
La policía atribuye las explosiones
a Yemaa Islamiya, considerada como el brazo de la red Al Qaeda en
Asia, y vinculada también con el atentado de 2002 en la misma isla,
que se saldó con 202 muertos.
Pero hasta ahora no hay nada
concluyente, ni existen pruebas concretas del presunto vínculo de
Al Qaeda con esa organización.
En vísperas del inicio del Ramadán,
el presidente Susilo Bambang Yudhoyono prometió llevar ante la
justicia a los culpables, al tiempo que pidió paciencia al pueblo
indonesio.