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En esta Pradera no pasta Bush
ELSON CONCEPCIÓN
PÉREZ
elson.cp@granma.cip.cu
Hay
que estar loco —no tengo la menor duda— para elaborar un plan
desde Washington para Cuba, incluso nombrar a un supuesto
interventor que ya cobra salario, y, además, pensar que los cubanos
estamos o nos quedemos con los brazos cruzados.
Cuidadito compay gallo,
merecería recordarle al inquilino de la Casa Blanca.
Hay un capítulo en el
Plan Bush para la anexión de Cuba que amerita —como todos los
otros— una buena trompetilla. Se trata de la devolución de las
propiedades a los antiguos dueños, léase batistianos, asesinos,
testaferros, millonarios norteamericanos y hasta mafiosos que ya
empezaban a instalarse en la Isla antes del enero victorioso.
Y acudí a averiguar
qué ha pasado con una de esas propiedades que Bush se propone
devolver a sus "dueños".
Me refiero a la antigua
Havana Military Academy,—escuela de niños ricos—, terreno donde
hoy florece la solidaridad en su máxima expresión.
Lugar que —de serle
quitada su propiedad social— aboliría la acción solidaria
internacional que ha dado vida y alegría a más de 10 000 familias
humildes venezolanas, cuyos hijos han sido atendidos en lo que ahora
es el Centro Internacional de Salud La Pradera.
La que fuera una escuela
privada para alumnos de familias acaudaladas, fue nacionalizada en
1960.
Pudiera ser, sin
embargo, quizás uno de los ejemplos más palpables que expliquen el
por qué esas propiedades, en manos del pueblo, dejaron de ser
exclusivistas y pasaron a dar servicio a las grandes mayorías hasta
entonces excluidas.
A la ex Academia con
nombre norteamericano llegaron después de nacionalizada, jóvenes
que habían escalado cinco veces el Pico Turquino, campesinos en su
mayoría, de familias humildes en su totalidad.
Allí nació el
Instituto Ejército Rebelde, una escuela agro-industrial encargada
de preparar técnicos en alimentos, formando a jóvenes que
trabajarían luego en producciones lácteas, harina, conservas,
bebidas y licores, frutas y vegetales, alimentación social y otras.
Con posterioridad, para
realizar esas funciones, se construyó el Instituto Tecnológico de
Alimentos en el Guatao, aprovechando la cercanía con el Instituto
de Investigaciones de esa rama, donde los estudiantes realizarían
sus prácticas.
La nueva escuela fue
inaugurada en 1992, y a partir de esa fecha, en los terrenos donde
estaba la Havana Military Academy, comenzó la construcción de lo
que es, desde noviembre de 1996, el Centro Internacional de Salud La
Pradera.
¿EXPROPIAR EL
DERECHO A VIVIR?: JAMÁS
Resulta que aquella
academia y aquellos terrenos que el Plan Bush para la anexión tiene
previsto devolver a sus antiguos "dueños", se convirtió en una de
las obras más humanas y solidarias, entre las tantas que ha
levantado la Revolución cubana desde su concepción misma.
La Pradera fue siempre
un proyecto elaborado para prestar servicios de salud altamente
especializados y en condiciones excepcionales, destinado a cubrir la
demanda internacional de reconocidas instituciones
médico-científicas cubanas, coordinando el esfuerzo común en pro
de obtener programas de excelencia en sus servicios.
Empezó como un Complejo
de Salud con tres elementos básicos: Hotel con 150 habitaciones y 4
residencias; un Centro de Medicina Física y Rehabilitación, y
diversos servicios médicos y consultas.
Ya había adquirido
experiencia y desarrollo esta institución, cuando el 30 de octubre
del año 2000, los presidentes Fidel Castro y Hugo Chávez, de Cuba
y la República Bolivariana de Venezuela, respectivamente, firmaron
el Acuerdo Integral entre ambos países, que contempla los servicios
de salud que pondría Cuba a disposición del pueblo venezolano.
Un mes después —el 30
de noviembre del 2000—, arribó a nuestro país el primer vuelo
con 46 pacientes y 46 acompañantes que fueron recepcionados y
hospedados en La Pradera y atendidos en instituciones médicas
especializadas.
En un programa Aló,
Presidente, el 12 de enero del 2003, Hugo Chávez recordaba:
....Salimos de allí (La
Pradera) muy impactados. Fidel me puso la mano en el hombro y me
dijo que Cuba no iba a cobrar nada porque era una atención a un
pueblo hermano....
En otro Aló, Presidente
—el número 155— el mandatario venezolano se refirió a una
visita de varias horas que acababa de realizar con Fidel a La
Pradera, y luego de informar la cantidad de pacientes y
acompañantes que se habían atendido, exclamó: por eso hay que
seguir dando las gracias a Cuba, a su Presidente y amigo Fidel, a su
Gobierno, a sus médicos y a su pueblo por ese apoyo que no tiene
ningún tipo de interés, y en eso compartimos afectos y compartimos
esfuerzos con el pueblo cubano, con el Gobierno cubano y con muchos
pueblos del mundo y sobre todo de esta América nuestra.
Ahora, cuando aún no se
han cumplido los primeros cinco años de iniciado el Convenio de
Salud, 10 330 pacientes venezolanos, aquejados de las más diversas
patologías, han sido atendidos aquí, además de 8 217
acompañantes que han venido con los enfermos.
De esa cifra, 4 066
pacientes han sido operados en centros especializados cubanos.
Se han realizado 294
operaciones de cirugía cardiovascular. También 163 trasplantes (16
en niños y 147 en adultos), de ellos 135 de córnea, 12 de médula,
11 de riñón y cinco de músculo.
Este Plan, en el que hoy
están involucradas 37 instituciones de salud y hoteleras del país,
es una de las mejores respuestas que puede recibir el mandatario
norteamericano con su anexionista pretensión de dar vuelta atrás a
la historia y apropiarse de lo que por derecho propio pertenece a
nuestro pueblo.
En esta Pradera, seguro
estoy, Bush no podrá pastar. |