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Poetas de dos generaciones en Confluencias
Discurso de la
intensidad
Sonia
Sánchez
sonia.sh@granma.cip.cu
Un
discurso de la intensidad, así fue Confluencias. Más de dos horas de
expresión poética durante las cuales dos generaciones unieron sus
voces para comunicar ese yo interior característico del creador y, al
mismo tiempo, las peculiaridades de la época por la que ha transitado
su obra.
Cintio
Vitier (Cayo Hueso, Florida, 1921) y Reinaldo García Blanco (Venegas,
1962) estuvieron invitados a ese espacio literario organizado por la
Asociación Hermanos Saíz, el Instituto Cubano del Libro y el Teatro
Nacional de Cuba —en cuya sede transcurre cada mes— y conducido
por el vicepresidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC,
Francisco López Sacha.
Casi 70 años de poesía
cubana irrumpieron con la torrencialidad de la palabra de quien ha
sido uno de nuestros principales cultores de la identidad nacional,
integrante del grupo Orígenes y fiel seguidor del español Juan
Ramón Jiménez. Ese Cintio de Vísperas (1953), Nupcias
(1993) o Epifanías (2004), el último de sus poemarios, un
volumen breve pero que resume lo enjundioso de su existir.
"Una
especie de susto, asombro y resonancia fue compartir con Cintio —comentó
a Granma García Blanco—; nunca lo imaginé, todavía no me
lo creo..."
El autor de Abaixar las
velas, Adiós naves de Tarsis, entre otras, demostró que
el poeta nace bajo ese sino: agrónomo por estudios, a la literatura
dedica sus días como bardo y director del Centro de Promoción
Literaria José Soler Puig, de Santiago de Cuba.
La fuerza creativa de una
poética audaz, marcada por hechos de la cotidianidad sin perder de
vista ángulos de nuestra historia, arrancaron entusiastas aplausos de
un público mayoritariamente joven y entendido en estas lides. Versos
portadores de un alto nivel de elaboración sin caer en rebuscamientos
oscurecedores del mensaje.
Colaborador de
publicaciones nacionales y medios radiales, García Blanco es fiel
continuador de la poesía nacida en la década de los ochenta cuando
dio sus primeros pasos en ese fascinante mundo, aunque siempre en
busca de ciertos matices diferentes en lo que lo ayuda, a su juicio, "el
viajar por la Cuba profunda" precisado por deberes de su trabajo.
Por curiosa concurrencia
en el tiempo en Confluencias coincidieron un Cintio de recién
cumplidos 84 años que le dobla la edad a su colega Reinaldo, de 42.
Como dijera López Sacha, a ambos los une la vocación de fundar, de
hacer una poética personal.
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