Más de cien años sin soledad

SILVIA BARTHELEMY
silvia.bs@granma.cip.cu

Foto: RICARDO LÓPEZ HEVIAJuana Hernández Nuñez es de las personas que uno conoce y no puede olvidar. Alegre, conversadora, coqueta y dueña de muchas historias, es esta longeva que a sus 101 años de vida ofrece sabias lecciones para aprender a envejecer.

Le place dialogar con la juventud y brindarle consejos, porque la mayoría, dice, no se detiene a pensar en que los días y los meses pasan, y para llegar sanos y fuertes a la tercera edad deben prepararse desde bien temprano.

Cuenta que nació en Morón el 29 de marzo de 1904. Allí, en ese municipio de la provincia de Ciego de Ávila, encontró su primer y único amor, con el que estuvo casada durante 30 años, y solo la muerte, afirma, pudo separarla de su amado. Junto a su esposo pasó muy gratos momentos que aún, asegura, recuerda hasta en sus sueños.

Tener a tu lado a alguien que te quiera es muy bueno, y gracias a la vida siempre he estado rodeada de mucho amor y cariño. Cuando era niña fueron mis padres, luego mi esposo, mis dos hijos, y ahora mi nieta y los médicos, que me cuidan y complacen en todo.

Rememora con agrado `'sus años mozos'' en que iba a las fiestas de su pueblo, se maquillaba como una artista, y vestía a la moda. "Fueron tiempos muy lindos, pero también difíciles, porque la mujer no era tan independiente ni considerada como ahora, a mí me hubiese gustado estudiar más y superarme."

Juana afirma que ha llegado a esa edad tratando de evitar la tristeza, los disgustos, y sin prestarle mucha atención a los sinsabores de la vida. Siempre ha buscado y preferido las buenas compañías, esas, dice, "que te brindan momentos lindos y te dan felicidad".

Pero también, precisa, es imprescindible cuidar la salud y cumplir `'al pie de la letra'' lo que te dicen los doctores, pues ellos saben mucho, confiesa sonriente, y te ayudan como a mí, a vivir unos cuantos añitos. Juana pertenece al Club de los 120 años y ha participado en los encuentros internacionales que este proyecto ha realizado en La Habana. En ellos ha revelado sus `'secretos'' para alcanzar una longevidad satisfactoria con calidad.

LA TERCERA EDAD EN CUBA

El 15% de la población de nuestro país tiene 60 años o más; y se estima que para el 2015 el envejecimiento poblacional alcance el 21%, lo que significa que para esa fecha Cuba tendrá más personas mayores de 60 años que menores de 15; es decir que tenderemos más adultos mayores que niños.

En opinión del doctor Enrique Vega Castillo, director nacional de la Atención al Adulto Mayor en el Ministerio de Salud Pública, el país posee un envejecimiento poblacional considerable. Nuestra esperanza de vida, precisa, sobrepasa ya los 75 años, y es un indicador que muestra cuánto viven los cubanos.

En este contexto trabaja el programa de atención al Adulto Mayor, cuyo principal objetivo es que los cubanos tengamos un envejecimiento sano (vivir muchos años sin discapacidad, sin limitación funcional), con un bienestar acorde con las expectativas de cada persona y condiciones sociales favorables, pero se debe tener en cuenta que la salud y la calidad de la vida de las personas de la tercera edad no se define solo en su etapa de vejez, sino que debe atenderse desde antes.

El Programa, surgido a principios de la década de los 80, y que es uno de los priorizados del sistema nacional de Salud, posee importantes aportes para el logro de estos objetivos.

Entre ellos el doctor Vega mencionó las labores de promoción de Salud, la existencia y funcionamiento de los círculos de abuelos (más del 35% de las personas mayores pertenecen a los círculos de abuelos); la Universidad del Adulto Mayor con más de 400 sedes en todo el país y 10 000 graduados; la atención de especialistas en las Casas de Abuelos (el 95% de los municipios poseen este proyecto), el desarrollo creciente de los servicios de Geriatría, que en la actualidad suman 35, y los 4 000 médicos que se han especializado en ellos.

También ha sido muy importante, agrega Vega, la atención y el reconocimiento social que a este grupo poblacional le ha brindado siempre la Revolución, y que ha contribuido, sin duda, a elevar su calidad de vida. Citó como ejemplo: el reciente incremento de las pensiones, el seguimiento y ayuda social a los adultos mayores, y, en especial a los más vulnerables, quienes son atendidos por asistentes sociales a domicilio.

Según el doctor Vega, Cuba posee una situación privilegiada a nivel mundial en cuanto a la atención al adulto mayor, pero reitera el llamado a prepararse para esta etapa de la vida, pues `'mientras mas temprano uno comience a tomar conciencia de ello, es mejor,'' aunque también afirma, que `'nunca es tan tarde como para no empezar''.

 

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