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Más de cien años sin soledad
SILVIA BARTHELEMY
silvia.bs@granma.cip.cu
Juana
Hernández Nuñez es de las personas que uno conoce y no puede
olvidar. Alegre, conversadora, coqueta y dueña de muchas historias,
es esta longeva que a sus 101 años de vida ofrece sabias lecciones
para aprender a envejecer.
Le place dialogar con la
juventud y brindarle consejos, porque la mayoría, dice, no se
detiene a pensar en que los días y los meses pasan, y para llegar
sanos y fuertes a la tercera edad deben prepararse desde bien
temprano.
Cuenta que nació en
Morón el 29 de marzo de 1904. Allí, en ese municipio de la
provincia de Ciego de Ávila, encontró su primer y único amor, con
el que estuvo casada durante 30 años, y solo la muerte, afirma,
pudo separarla de su amado. Junto a su esposo pasó muy gratos
momentos que aún, asegura, recuerda hasta en sus sueños.
Tener a tu lado a
alguien que te quiera es muy bueno, y gracias a la vida siempre he
estado rodeada de mucho amor y cariño. Cuando era niña fueron mis
padres, luego mi esposo, mis dos hijos, y ahora mi nieta y los
médicos, que me cuidan y complacen en todo.
Rememora con agrado
`'sus años mozos'' en que iba a las fiestas de su pueblo, se
maquillaba como una artista, y vestía a la moda. "Fueron tiempos
muy lindos, pero también difíciles, porque la mujer no era tan
independiente ni considerada como ahora, a mí me hubiese gustado
estudiar más y superarme."
Juana afirma que ha
llegado a esa edad tratando de evitar la tristeza, los disgustos, y
sin prestarle mucha atención a los sinsabores de la vida. Siempre
ha buscado y preferido las buenas compañías, esas, dice, "que te
brindan momentos lindos y te dan felicidad".
Pero también, precisa,
es imprescindible cuidar la salud y cumplir `'al pie de la letra''
lo que te dicen los doctores, pues ellos saben mucho, confiesa
sonriente, y te ayudan como a mí, a vivir unos cuantos añitos.
Juana pertenece al Club de los 120 años y ha participado en los
encuentros internacionales que este proyecto ha realizado en La
Habana. En ellos ha revelado sus `'secretos'' para alcanzar una
longevidad satisfactoria con calidad.
LA TERCERA EDAD EN
CUBA
El 15% de la población
de nuestro país tiene 60 años o más; y se estima que para el 2015
el envejecimiento poblacional alcance el 21%, lo que significa que
para esa fecha Cuba tendrá más personas mayores de 60 años que
menores de 15; es decir que tenderemos más adultos mayores que
niños.
En opinión del doctor
Enrique Vega Castillo, director nacional de la Atención al Adulto
Mayor en el Ministerio de Salud Pública, el país posee un
envejecimiento poblacional considerable. Nuestra esperanza de vida,
precisa, sobrepasa ya los 75 años, y es un indicador que muestra
cuánto viven los cubanos.
En este contexto trabaja
el programa de atención al Adulto Mayor, cuyo principal objetivo es
que los cubanos tengamos un envejecimiento sano (vivir muchos años
sin discapacidad, sin limitación funcional), con un bienestar
acorde con las expectativas de cada persona y condiciones sociales
favorables, pero se debe tener en cuenta que la salud y la calidad
de la vida de las personas de la tercera edad no se define solo en
su etapa de vejez, sino que debe atenderse desde antes.
El Programa, surgido a
principios de la década de los 80, y que es uno de los priorizados
del sistema nacional de Salud, posee importantes aportes para el
logro de estos objetivos.
Entre ellos el doctor
Vega mencionó las labores de promoción de Salud, la existencia y
funcionamiento de los círculos de abuelos (más del 35% de las
personas mayores pertenecen a los círculos de abuelos); la
Universidad del Adulto Mayor con más de 400 sedes en todo el país
y 10 000 graduados; la atención de especialistas en las Casas de
Abuelos (el 95% de los municipios poseen este proyecto), el
desarrollo creciente de los servicios de Geriatría, que en la
actualidad suman 35, y los 4 000 médicos que se han especializado
en ellos.
También ha sido muy
importante, agrega Vega, la atención y el reconocimiento social que
a este grupo poblacional le ha brindado siempre la Revolución, y
que ha contribuido, sin duda, a elevar su calidad de vida. Citó
como ejemplo: el reciente incremento de las pensiones, el
seguimiento y ayuda social a los adultos mayores, y, en especial a
los más vulnerables, quienes son atendidos por asistentes sociales
a domicilio.
Según el doctor Vega,
Cuba posee una situación privilegiada a nivel mundial en cuanto a
la atención al adulto mayor, pero reitera el llamado a prepararse
para esta etapa de la vida, pues `'mientras mas temprano uno
comience a tomar conciencia de ello, es mejor,'' aunque también
afirma, que `'nunca es tan tarde como para no empezar''. |