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China, avance consecuente
Los hechos demuestran
el éxito de su política económica, pero los logros no ciegan a su
dirigencia
ARNALDO MUSA
musa.amp@granma.cip.cu
China es un fenómeno
mundial que en poco tiempo ha hallado el camino para abandonar el
atraso feudal de siglos y convertirse en una de las naciones con
mayor potencial de desarrollo económico, mientras su pueblo ha
alcanzado un nivel de vida que, en términos generales, se puede
calificar de modestamente acomodado.
A la izquierda, se tiende uno de los raíles del ferrocarril Qingzang (Qinghai-Tibet), de 1 142 kilómetros y el más alto del mundo. A la derecha, sistema de conducción del gas del oeste hacia el este, en la provincia de Shaanxi.
El atraso económico era
particularmente acentuado, pero con el nacimiento de la República
Popular el primero de octubre de 1949 y la puesta en marcha en 1979
de la política de reforma y apertura —ideada el año anterior—,
bajo la orientación del Partido Comunista, se iniciaron planes
quinquenales que hicieron posible el avance; el más reciente,
iniciado en el 2001, prevé mantener una velocidad de desarrollo
relativamente alta, lo cual ayudará a sentar las bases para
duplicar en el 2010 el Producto Interno Bruto del 2000.
Para ello en las
empresas de propiedad estatal se trabaja en la implantación de una
estructura empresarial moderna, así como en el mejoramiento de la
estructura de economía de mercado socialista, entre otras
cuestiones.
En la China actual, las
autoridades aseguran que la estructura de la economía de mercado
socialista se encuentra ya inicialmente constituida, la función
básica del mercado en la distribución de recursos se ha
fortalecido de forma clara y el sistema de regulación y control
macroeconómicos mejora día a día. Se ha conseguido una
configuración preliminar en la cual la economía de propiedad
pública es el cuerpo principal, al tiempo que se desarrolla
conjuntamente con la individual, la privada y otros elementos de la
economía no estatal. En el 2010, según lo planificado, China
habrá establecido una estructura de economía de mercado socialista
bastante completa, y en el 2020, una de relativa madurez.
CIFRAS QUE HABLAN
La Oficina Nacional de
Estadísticas de China informó que en el primer semestre de este
año el gigante asiático registró una tasa de crecimiento del
9,5%, 0,2% menos que en igual periodo del 2004.
De enero a marzo el
Producto Interno Bruto totalizó 6 742 200 millones de yuanes,
impulsado por las inversiones en capital fijo, especialmente en la
construcción, además del acelerado incremento de la producción
industrial.
Este índice de
crecimiento de la economía china sorprendió a los analistas, que
apostaban por un ligero freno, pues el propio Gobierno fijó un 8%
para el 2000, mientras anunciaba que no permitirá una reevaluación
de su moneda por encima del 2%.
Las reservas de divisas
son de 740 000 millones de dólares, las segundas después de
Japón. Casi 100 millones de personas viajaron a China y 91 millones
de chinos al exterior, pero lo que más llama la atención son los
siguientes datos a nivel mundial:
China es la tercera
mayor industria manufacturera de electrónica y tecnología de la
información; produce el 25% de las lavadoras (14 430 000 unidades),
más del 50% de las cámaras fotográficas, el 30% de los aires
acondicionados y el 20% de los refrigeradores.
Es la principal
productora mundial de conmutadores telefónicos, teléfonos
celulares, televisores y monitores en colores, y la cuarta de
aluminio, cobre y acero.
No es solo fabricante de
productos baratos, sino también de los de más elaboración, con
mayor contenido tecnológico, y tiene logros en la esfera espacial.
Además, será sede de los Juegos Olímpicos del 2008 y de la
Exposición Mundial en el 2010.
RETOS
Existen dificultades que
China debe vencer en estos momentos: decrecimiento de los ingresos
en la zona rural, desempleo, desequilibrios en el desarrollo
regional, disparidad notable de entradas entre diversos sectores de
la sociedad, excesiva magnitud de las inversiones, la agudización
de la relación entre la oferta y la demanda en sectores como la
energía, el transporte y las materias primas; la lenta
recuperación de la producción de cereales, violación de las leyes
de ocupación de tierras de cultivos para otros usos, atraso en el
desarrollo de los servicios sociales y el aumento de los accidentes
por la falta de seguridad en los puestos de trabajo.
Para enfrentar dichos
problemas, reconocidos en una reunión este año del Consejo de
Estado, se tomaron varias medidas de control macroeconómico, entre
las que se encuentran la subida de las tasas de interés, la
regulación de los préstamos bancarios a los sectores con exceso de
capacidad, la reducción de la emisión de los bonos especiales para
financiar obras públicas, la emisión de una ley que prohíbe a las
autoridades locales y regionales aprobar el empleo de la tierra para
usos no agrícolas; y la reducción de las zonas de desarrollo y los
parques industriales innecesarios. Se estima que el crecimiento
disminuirá algo, pero lo más importante es que se crezca en lo que
hace más falta.
Los logros —aseguran—
no ciegan a la actual nueva generación de la dirigencia china.
Ahora se hace énfasis en el nuevo concepto de desarrollo
científico, cuya autoría se atribuye al secretario general del
Partido Comunista y presidente de China y de la Comisión Militar
Central, Hu Jintao, que expresa la voluntad oficial de transformar
el actual modelo de crecimiento económico, en aras de aumentar su
eficiencia, disminuyendo sus elevados niveles de consumo energético
y garantizando el desarrollo científico.
La implementación de
este concepto, en palabras del propio Hu, obedece a la necesidad de
conocer profundamente las particularidades del desarrollo económico
de China y las leyes que rigen este terreno. El Presidente ha dicho
que "de lo que se trata es de elevar constantemente nuestra
capacidad para manejar la economía de mercado socialista, y hacer
esfuerzos por configurar todo un conjunto de mecanismos que permitan
asegurar el desarrollo acelerado, sostenido, coordinado y sano de la
economía nacional".
En este sentido, se
intenta disminuir la brecha entre la ciudad y el campo y desarrollar
las provincias más pobres, política que ha tenido algún éxito.
En el centro del nuevo
concepto, destaca el Gobierno chino, se ubica una nueva percepción
de la posición del ser humano con el proceso de desarrollo integral
de la sociedad. Lo más importante no es el logro de elevados y
sostenidos niveles de crecimiento económico, sino la forma en la
que el hombre participa y se beneficia (o perjudica) del mismo. |