El entretenimiento de las tropas yankis

Sangre y sadismo por pornografía

JOAQUÍN RIVERY TUR
rivery@granma.cip.cu

Las fotos las torturas de la cárcel del territorio usurpado de Guantánamo y de Abu Ghraib eran tan terribles que solamente era posible vincularlas con lo conocido de los campos de concentración nazis. Yo creía que era lo peor.

Las sonrisas de los soldados en la comisión de las atrocidades mostraron una moral torcida, producto de una enseñanza diabólica a que fueron sometidos durante toda su vida los jóvenes enrolados en las fuerzas armadas de Estados Unidos.

Pero ahora el periodista Chris Thompson, del sitio digital East Bay Express conoció y divulgó realidades que van más allá del sadismo y la inmoralidad para acercarse a la demencia más pura y maligna. Su denuncia es realmente espantosa.

Por un principio de ética no puedo reproducir aquí el sitio pornográfico alrededor del cual todo gira, administrado por Chris Wilson en Florida. Durante un año, soldados yankis dislocados en Iraq y Afganistán han estado enviando fotografías de su "trabajo creador" descuartizante al mencionado sitio web a cambio de tener acceso gratis a todo tipo de pornografía.

¿Qué fotos enviaban? En el sitio, usted puede ver la cara de un hombre árabe rebanada en un cuenco lleno de sangre. La cabeza de otro hombre encostrada con sangre seca y quemaduras de polvo acostado en una cama de arena gruesa. Un hombre en una chaqueta de cuero que aparentemente intentó escaparse de un punto de control militar, está caído en el asiento del chofer de un automóvil, su cabeza arrancada por el tiroteo, jirones flexibles de la piel de su cuello. Seis hombres en uniformes beige, identificados como marines norteamericanos, sonriendo para la cámara mientras apuntan a un cadáver carbonizado a sus pies.

Ese es el botín moral que soldados y oficiales ofrecen a los aberrados de la pornografía que abren la página y, en lugar de divertirse con las fotos clásicas, las ven ahora tejidas con los horrores cometidos por los militares de EE.UU. en los países conquistados. Abominables los criminales y los usuarios.

No, no. No se queda en la sonrisa de la foto el alma de estos asesinos. Las imágenes van acompañadas de palabras salidas de la esencia mental de un Bush y un Gobierno racistas hasta la médula.

Un soldado que envió una foto de un cadáver yaciendo sobre los restos de su propio cerebro y de sus entrañas, escribió, "Lo que cada iraquí debe parecer". La fotografía de un cadáver cuya mandíbula podrida deja ver los dientes superiores, porta el letrero: "Un día malo para este tipo". Un soldado anunció tres fotografías de cadáveres en la calle y titula su colección, "Muéranse, muéranse". Los soldados lucen orgullosos, y hasta alegres, mostrando a los muertos.

Una de las fotos en el sitio de Wilson presenta a una mujer cuya pierna derecha ha sido arrancada por una mina, y un paramédico está sosteniendo el miembro cercenado a la cámara. La vagina de la mujer es visible bajo el dobladillo de su falda. El pie de esta foto es: "Tota buena, pata mala".

Es el derrumbe moral y espiritual más completo que se pueda imaginar. El momento más podrido del imperio romano no se puede comparar con esto que ellos llaman "civilización occidental" y que, por supuesto, provoca mucho más terrorismo del que existía antes del 11 de septiembre del 2001. Tal parece que Bush solo desea estimularlo para tener pretextos con los que inventar guerras.

Y no olvidemos que Washington ha prohibido fotografiar los ataúdes de los militares estadounidenses muertos. Más aún, han denunciado a la cadena Al Jazzeera por publicar videos espantosos de víctimas de guerra iraquíes y prisioneros de guerra norteamericanos.

¿Qué siente usted al enterarse de que los soldados y oficiales yankis están cambiando fotos de sangre, sufrimiento y muerte —atroces por demás— por pornografía pura y simple?

El recién jubilado general Michael Marchand suspiró que "no estoy seguro de poder imaginar lo que los soldados hacen". Y los oficiales, general, también los oficiales, porque... ¿quién entrena a estos destripadores de inocentes? ¿Quiénes son sus jefes?

Dice Wilson, el dueño del sitio, que un tercio de sus clientes trabaja en el Ejército (más de 50 000 personas) y él, negociante dedicó un sitio de Internet especial para ver las fotos más "sangrientas". Deben ser las que más gustan en el Pentágono y la Casa Blanca. El Mesías ve el cumplimiento de su obra.

¿Quién es el terrorista?

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Especiales |

SubirSubir