|
Torrecito, más allá de la pasión
Enrique
Atiénzar Rivero
NUEVITAS,
Camagüey.— Cuentan que apenas el padre se acostaba Torrecito, como
nombran a este adolescente en el plano familiar, escapaba de su
habitación para "cacharrear" en la computadora. Y así, con solo 10
años de edad, estaba hasta la madrugada frente a la pantalla
soñando con ser informático.
Ángel Eduardo Torres González, estudiante camagüeyano para quien la computación es mucho más que una pasión.
Un día, a la sazón de
la campaña por la liberación de los Cinco Héroes cubanos
prisioneros en Estados Unidos, Ángel Eduardo Torres González,
siendo alumno de la ESBU Ignacio Agramonte, de esta ciudad, pensó
en elaborar una multimedia para, por esa vía, difundir entre los
estudiantes la verdad sobre esos luchadores antiterroristas.
Fue un proyecto
ambicioso, concebido en el Joven Club Central, cuando en esta ciudad
existía una sola de esas instituciones, tratar de recopilar las
biografías de los Cinco, sus alegatos en el amañado juicio de
Miami, anulado recientemente por la Corte de Apelaciones del XI
Circuito de Atlanta, la posición asumida por la defensa, cartas
enviadas a ellos por diferentes personas y documentos emitidos en
Cuba y en otras partes del mundo, datos sobre los familiares y
grupos de solidaridad...
La multimedia, explica,
se ha podido ver en algunas escuelas, en el Joven Club principal de
Camagüey y en dos planteles de Ciego de Ávila. Él no solo se
conformó con elaborar dos versiones de esta multimedia, sino que
fue más allá, a establecer comunicación por carta con Antonio
Guerrero, Fernando González y con la madre de este último.
En marzo del 2004, en
uno de los párrafos de la carta de respuesta de Fernando a Ángel
Eduardo, dice el joven prisionero del imperio: "Creo que tú y yo
estamos en el mismo club de los `no poetas'. Sin embargo, tú me
aventajas en que has podido encaminar tu interés hacia la
Informática. Me alegra saber que aun siendo tan joven tienes esa
experiencia.
"Hoy se abren muchas
posibilidades en ese campo. Y ahí tienes un futuro excelente.
Continúa aprendiendo y perfeccionando tus conocimientos. De cierta
manera, es una forma también de hacer poesía."
Este estudiante, que hoy
cursa el grado once en el Instituto Preuniversitario en el Campo
Álvaro Barba Machado, al Norte del municipio de Guáimaro, ha
elaborado tres software educativos: Arbolín, mediante el
cual se forman valores acerca del medio ambiente; Tarbas,
proyecto formativo en los tecnológicos de mecánicos básicos, y Piensa
y calcula. Este último fue premio del Movimiento de Forjadores
del Futuro y reconocimiento en la exposición internacional de
Japón de Jóvenes Inventores del 2004.
"Después de los nuevos
acontecimientos sucedidos alrededor de los Cinco, hago una nueva
edición de la multimedia, la cual voy a dejar abierta para que
pueda ir enriqueciéndose en un formato que permita reeditarse sin
tener que modificarlo."
La computación, dice,
me ha dado la posibilidad de desarrollarme. Esta es una ventaja que
tenemos los jóvenes que vivimos en un país socialista. Mi mayor
aspiración es estudiar y graduarme en la Universidad de Ciencias
Informáticas.
|