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Variaciones sobre el
butoh
ANDRÉS D. ABREU
Aunque la danza nacional
quedó bastante ausente en el programa del Festival Internacional de
Teatro, la manifestación tuvo durante el evento dos representaciones
procedentes de agrupaciones invitadas que utilizan el butoh en las
esencias de sus diferentes estéticas, ambas cercanas a tendencias ya
tradicionales dentro de la historia de lo contemporáneo.
Soffio, de Post-Retrovanguardia.
Recordemos que el butoh es
un estilo danzario surgido a fines de los años cincuenta en Japón
(S. XX). Aunque de algún modo vinculado a las tradiciones de ese
país, se trata de una expresión contemporánea en convivencia con el
legado de las vanguardias occidentales. Algunos le llaman danza del
absurdo, pero en realidad se trata de privilegiar el flujo interior de
la gestualidad humana desde sus estadíos primarios.
En este Festival, primero
fueron los franceses de la Post-Retrovanguardia con Soffio, un
espectáculo generador de comentarios disímiles en su apreciación y
sobre el que la mayoría resalta la buena capacidad de los bailarines
para decir desde una danza de fusiones que se adentra en el cuerpo y
el silencio para extraer memorias. Ceremoniosa e introspectiva con un
ritmo adecuado a la concentración de la expresión y sin pretensiones
de alcanzar sobresaltos emotivos, esta coreografía de Paco Décina,
redundante en la búsqueda y alcance de su discurso, exigía un
espacio, una atmósfera y un espectador capaces de cerrar un círculo
de alta relajación y entendimiento, imposibles de lograr ante la
multitud acalorada del Mella.
Por su parte la
ecuatoriana Susana Reyes con su unipersonal Días de agua, maíz y
luna, fue todavía más ritual en su utilización del butoh para
obtener un conjunto de imágenes que estructuran las poéticas de tres
momentos Flor de maíz, Caminante y Agua de Mar.
Fue la plasticidad en sosegado tránsito de un cuadro a otro lo que le
permitió a esta danzante sostener la atracción de un espectador
invitado a la representación de un anunciado viaje evolutivo "desde
las entrañas de la tierra, pasando por el recorrido que el ser humano
realiza en su caminar por la vida, hasta llegar al plano etéreo y su
retorno al seno del universo".
De reconocida trayectoria
y trabajo en la compañía Danza Butoh de Los Andes, la Reyes sabe
articular el movimiento en busca de una belleza clásica dentro del
hacer escénico, y con una bien manipulada composición de recursos
elementales del cuerpo, el exotismo del ejercicio físico del butoh y
la estilizada recreación de la visualidad folclórica
latinoamericana, consigue un espectáculo de rigor, agradecido por la
mayoría de quienes permanecieron en otra de las jornadas del Mella.
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