SANTIAGO DE CHILE, 22 de septiembre (PL).—
El ex dictador Augusto Pinochet aprobó el contrabando de armas a
Croacia en 1991 cuando aún era comandante en jefe del Ejército
chileno, declaró hoy un general en retiro a un juez que investiga
el caso.
Carlos Krumm, ex director de
Logística en la época que estalló el escándalo, inculpó
directamente a Pinochet ante el magistrado Claudio Pavez como el
superior que, a principios de los 90, dio la orden para llevar a
cabo la operación ilícita.
El general (r), quien había sido
absuelto por el juez militar que investigó el tráfico ilegal de
armas a la ex república de Yugoslavia, testificó ante Pavez,
encargado ahora de reabrir el caso para esclarecer la muerte del
coronel Gerardo Huber, ligado al episodio.
Según el diario La Nación, que cita
fuentes cercanas al proceso, el ex alto jefe castrense adujo que
sólo obedeció órdenes, lo cual fue interpretado como una forma de
atenuar su responsabilidad en los hechos, que salió a la luz
pública a finales de 1991.
Esta es la primera vez que un
subordinado de Pinochet lo relaciona directamente con el
contrabando, declaración que cobra especial importancia para
establecer los motivos que tuvieron los asesinos de Huber, cuyo
cadáver apareció en el lecho de un río en febrero de 1992.
Las aseveraciones de Krumm a Pavez
ratifican, por otra parte, declaraciones previas del capitán (R)
del Ejército, Pedro Araya, uno de los tres condenados por el
tráfico de armas a Croacia.
Este aseguró al magistrado que —meses
antes a la operación comercial— hubo varias reuniones del alto
mando para coordinar los lugares desde donde se sacarían las armas
que se venderían.
La revelación de Araya en el proceso
que lleva Pavez permitió que la Corte de Apelaciones de San Miguel
lo designara como ministro en visita, debido a que en el caso armas
—que fue tramitado por la justicia militar— sólo fueron
condenados oficiales de bajo rango.
Fuentes judiciales destacan que las
declaraciones van a servir de poderoso argumento para que la abogada
del Consejo de Defensa del Estado, María Inés Horvitz, pueda pedir
la reapertura del proceso cuando el próximo martes se realicen los
alegatos en la Corte Marcial.
En el caso fueron condenados el
sargento (R) Ramón Pérez, a 540 días por el delito de fraude
aduanero, y el ex oficial de la Fuerza Aérea Patricio Pérez, a
cinco años de presidio, pero los altos jefes militares involucrados
fueron absueltos.
Huber trabajaba de comprador en la
Fábrica y Maestranza del Ejército (FAMAE) y como tal participó en
un embarque ilegal de armas vendidas por esa institución castrense
a rebeldes croatas que luchaban por separarse de la antigua
Yugoslavia.
El escándalo estalló el 29 de
noviembre de 1991 cuando se conoció que las autoridades húngaras
incautaron en Budapest un avión con un cargamento de 11 toneladas
de armas provenientes de Chile y cuyo destino era Croacia.
El armamento fue caratulado como
"ayuda humanitaria" y había sido autorizado para salir
del país originalmente con destino a Sri Lanka por medio de una
carta redactada en las oficinas de FAMAE con una firma falsa.
Entre enero y febrero del año
siguiente, pocos meses después del embarque, el cuerpo del coronel
fue hallado en el fondo de un río que atraviesa el Cajón del
Maipo, en las afueras de Santiago. La versión del Ejército fue que
se trataba de un suicidio y cerró el caso.