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Nunca es tarde para aprender
Así lo afirma Juan
León Muñoz, quien con 91 años terminó sus estudios en la
Universidad del Adulto Mayor
Enrique
Atiénzar Rivero
CAMAGÜEY.—Juan
León Muñoz no oculta su origen campesino; tampoco sus inquietudes
por el conocimiento desde sus años infantiles allá en la localidad
de Hato Nuevo, hoy Martí, en la provincia de Matanzas. El pasado
curso, con 90 años de edad, se incorporó en la Universidad del
Adulto Mayor, con encuentros semanales de tres horas, y la concluyó
exitosamente.
Recuerda que en agosto
de 1947 vino para Camagüey buscando una brecha para satisfacer sus
inquietudes. A la pregunta de qué lo movió a incorporarse a la
Universidad del Adulto Mayor, responde:
"Yo
no tuve oportunidad de estudiar. No me gradué ni siquiera de tercer
grado, pero traté de aprender lo que pude."
Y, en efecto, su
voluntad de superación se impuso a las limitaciones de entonces.
Así, fue el primer director de la Casa de Cultura que radicó en la
céntrica calle Ignacio Agramonte, una institución que desarrolló
en la provincia una activa labor de creación artística, con
antecedentes, por ejemplo, en el taller literario Rubén Martínez
Villena.
Pero la Universidad del
Adulto Mayor fue una de las cosas más satisfactorias realizadas en
toda mi vida. Recuerdo el curso con mucho cariño; aprendí, y
estuve en un colectivo en el que me sentí compenetrado y también
identificado.
En la ciudad de
Camagüey funcionan cinco filiales de la Universidad del Adulto
Mayor y en este curso se prevé abrir tres más. Se trata de una
nueva oportunidad para que hombres y mujeres como León encuentren
un espacio para elevar la calidad de vida del adulto mayor. |