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Asunto de familia
Texto
y foto: PASTOR BATISTA VALDÉS
LAS TUNAS.—Decididamente,
el funcionamiento y la vida en un Comité de Defensa de la
Revolución (CDR) suelen convertirse en un asunto de familia.
Ninguna fecha importante ha sido olvidada en el CDR de Floricelda.
Así ha ocurrido en el
encabezado por Floricelda Núñez Zaldívar (calle 13 de Octubre,
entre Martí y Lico Cruz), desde que nació la organización de
masas y funcionaba, allí cerca, el llamado Zonal: siempre
concurrido por vecinos para reunirse, preparar las tareas o charlar
y entretenerse en un buen partido de dominó, con un ojo en el
fichero y el otro atento a las movidas del verdadero enemigo.
Por eso a nadie le
extraña que en el mismo portal donde dijo sus primeras palabras el
bebé Emerson David, a cada rato aparezcan carteles alegóricos al
Primero de Mayo, 26 de Julio, 28 de Septiembre, banderas cubanas y
hasta fotografías con Armando Acosta, emblemático dirigente de los
CDR, fallecido ya, quien departió hace muchos años con los vecinos
de aquel lugar.
Siempre hemos hecho eso
y mucho más —explica Floricelda—, porque a la hora de
embellecer nuestra calle, de recoger materia prima, asistir a un
barrio-debate o participar en un trabajo voluntario, todo el mundo
coopera, desde los niños hasta los jubilados y amas de casa.
"Varias
veces nos hemos sentado algunas compañeras a hacer muñecas con
recortería y otros juguetes para donárselos a los niños del
círculo infantil cercano."
En opinión del
matrimonio que forman Blanca y René, esas serán siempre maneras de
expresar la gratitud de todos los vecinos con las medidas que
constantemente pone en práctica la Revolución para seguir
mejorando el nivel de vida y el progreso del país.
Lo demuestran también
actitudes como las de Luis Alberto Rivero, Armando Sixto Contreras y
Leonardo Núñez, tres jóvenes que donan voluntariamente sangre
cada vez que es necesario.
REPRODUCCIÓN DEL
ALIENTO
Leonardito y Claudia
pudieran estar columpiándose en el parquecito construido hace
varios años por padres, tíos y abuelosÁ Pero también la
responsabilidad "se hereda".
Presidente él y
vicepresidenta ella de un CDR infantil y pioneril han motivado a
Roly, a Luisi y a otros pequeños que corren como hormigas, hurgan
en los hogares y aparecen con pedazos de cartón, papel, tijeras,
goma de pegar, lápices de colores...
Queremos que todos los
niños sientan alegría y ayuden a los mayores a embellecer la
calle, recoger materia prima u otras tareas, expresa Claudia.
Porque también nosotros
podemos apoyar a nuestras familias y a Cuba para que los programas
de Fidel nunca se acaben, añade el pequeño Presidente.
Corriendo por la acera
reaparece una niña llamada Dayana. Los ojos le centellean. Trae un
pedazo de papel verde. Es tan diminuto que solo permitirá añadirle
un eslabón más a la cadeneta. Pero ahí está el simbolismo de
este y de otros instantes: el país siempre ha tenido asegurado, en
las manos de quienes se incorporan, el eslabón que hace
interminable la marcha.
Por eso Floricelda se
emociona al recordar que, desde el nacimiento de los CDR, los cargos
de dirección han sido allí prácticamente un asunto "hereditario":
primero fue Gertrudis (su abuela), luego Orlando (su padre); más
tarde Rigoberto (su ya fallecido esposo); actualmente ella... y
quién duda que mañana sea el pequeño Emerson David quien siga
aunando el barrio. |