Se extiende huelga de hambre de presos en Guantánamo

WASHINGTON, 16 de septiembre (PL).— El número de presos en huelga de hambre en la cárcel de Estados Unidos en Guantánamo, en el este de Cuba, se incrementó al sumarse 11 nuevos detenidos a la protesta, indicó hoy la televisora árabe Al Jazeera.

Según ese medio qatarí, la huelga comenzó hace más de un mes y ahora 131 reclusos se han incorporado al ayuno, reveló el mayor Jeff Weir, un vocero del campo de concentración.

A causa de su condición de salud, fueron hospitalizadas 21 personas en una clínica de la prisión, incluidos 20, quienes son alimentados a través de sueros, indicó Weir.

Esta es la última de una serie de protestas iniciadas por los prisioneros de las guerras en Afganistán e Iraq desde 2002.

Muchos de los reos son mantenidos tras las rejas sin que se les haya notificado cargos durante más de tres años y algunos amenazan con morirse de hambre si no son liberados o enjuiciados.

Según funcionarios del enclave que ilegalmente ocupa Washington en territorio cubano, la huelga se inició el 8 de agosto por 76 personas y se incrementó con el tiempo hasta enrolar a poco más de un cuarto de los cerca de 500 reclusos existentes allí.

Sin embargo, grupos norteamericanos defensores de los derechos humanos indican que participan en la huelga 210 presos.

Al respecto, el Centro por los Derechos Constitucionales (CCR, por sus siglas en inglés), con sede en Nueva York, destacó que el Departamento de Defensa de Estados Unidos se rehúsa a divulgar los nombres de los huelguistas y su número.

Los reclusos denuncian las malas condiciones de vida y los maltratos a que son sometidos por los militares estadounidenses. Además exigen que sean juzgados por tribunales o liberados.

Según las normas de la Asociación Médica Mundial, los doctores que tratan a detenidos en huelga de hambre deben reportar a sus parientes, subraya el CCR.

No hay ninguna razón para negar a las familias de los prisioneros de Guantánamo ese derecho, declaró Gitanjali Gutiérrez, abogado del Centro.

Ningún interés de seguridad nacional justifica que el estado de salud de los reos sea ocultado a sus esposas, hijos y padres, indicó Gutiérrez.

 

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