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Verdades insepultas
Gigante con pies de barro
ARNALDO MUSA
Excepción lógica de
Nueva Orleáns, Detroit tiene el triste privilegio de ocupar el
primer lugar entre las ciudades más pobres de Estados Unidos, con
250 000 o más habitantes.
Desde ahora Nueva Orleáns será más pobre
Mientras 21 de cada 100
norteamericanos son considerados pobres, por tener insuficientes
entradas económicas, en Detroit el porcentaje sube a 33,6%, seguida
en ese nada envidiable acápite por El Paso, Miami, Newark, Atlanta
y Long Beach, por ese orden.
La revista Enquirer dice
en su página web que el hecho sorprendió algo, porque se
consideraba que Cleveland es aún más pobre que Detroit, aunque, de
acuerdo con el censo de American Community Suyrvey, descendió del
primer lugar que tenía en el 2004 con 31,3% al duodécimo con
23,2%, todavía más alto que la media nacional.
En definitiva, no
sorprenden mucho estas altas cifras de pobres en esas ciudades y en
Estados Unidos en general, nación con grandes desigualdades que
recuerda a un gigante con pies de barro, demostrado durante el
reciente paso del huracán Katrina y la devastación de Nueva
Orleáns.
No ha sufrido una
virtual variación aquel informe de Naciones Unidas del 2001 sobre
desarrollo humano que señalaba que el 10% de los norteamericanos
más ricos (25 millones) tenían un ingreso infinitamente más
grande que el 43% de los más pobres del mundo (2 000 millones).
En Estados Unidos, y por
cuarto año consecutivo, en el 2004 aumentó el número de pobres,
que ya es de 37 millones (1,1 millones más que en el 2003); solo el
5% más rico de la población aumentó sus rentas el año pasado, y
el restante 95% las redujo o las mantuvo constantes, según consta
en la página web de Rebelión.
Esto en la nación más
rica del planeta, mientras que la vasta mayoría de la población
que vive en el Tercer Mundo lo hace en medio de una creciente
pobreza y miseria, por lo que otro informe de la ONU, del 2004,
apuntaba que "...los pobres y marginados tienen escasas
proba-bilidades de conseguir acceso igualitario a empleos, escuelas,
hospitales, justicia, seguridad y otros servicios básicos, a no ser
que cuenten con la real capacidad de influir en la política local y
nacional".
Se esfumaron, asimismo,
las esperanzas que generó la posibilidad de una reducción de los
gastos militares al finalizar la "guerra fría", ya que Estados
Unidos montó un nuevo y más costoso operativo de agresión al
recurrir a la llamada guerra contra el terrorismo, insufló la
expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y
protagonizó agresiones contra Yugoslavia, Afganistán e Iraq, amén
de mantener a otros pueblos, incluido el nuestro, en su punta de
mira.
También expandió su
programa militar en el espacio con su National Missile Defense.
¿ETERNIDAD DEL
CAPITALISMO?
En la más reciente
década se reafirmó que el capitalismo es un sistema que no puede
permanecer libre de crisis, si no intensifica la explotación del
hombre por el hombre.
Recuerda el semanario
indio People's Democracy que hace algunos años, las ganancias
especulativas de los mercados financieros llegaron a alcanzar los
400 000 millones de dólares anuales, cerca del 60% del valor de
todo el comercio mundial de alimentos y servicios, estimados en 700
000 millones. Era inevitable que ese "balón" reventara, como
sucedió a mediados del 2000, antes que los ataques terroristas en
Estados Unidos.
Ante este panorama, Sam
Webb, dirigente del Partido Comunista de Estados Unidos, señaló
que los acontecimientos que han tenido lugar en los últimos 12
años confirman la validez del marxismo-leninismo, y apuntó que en
América Latina y el mundo aumenta el rechazo a la única
globalización que se conoce.
En este contexto, el
comentarista indio Sitaram Yechury escribió en el ya mencionado
People's Democracy que los ideólogos burgueses tienen como frase
favorita la de que no hay alternativa al capitalismo, pero la
realidad actual confirma que sí la hay, el socialismo. |