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Hoy, en Haarlem
Yulieski y Danny vs. Panamá
Sigfredo
Barros, enviado especial
ROTTERDAM.—Dos
representantes de América, uno de Asia y otro de Europa saldrán
hoy a dilucidar el par de finalistas que mañana saltarán a la
grama del parque Neptunus Family, en busca del título de campeón
de la XXXVI Copa Mundial de Béisbol, auspiciada por la IBAF.
Yulieski González.
La enrevesada madeja del
sistema eliminatorio dictaminó que en el más añejo de los
estadios holandeses, el Pim Muiler, de Haarlem, choquen entre sí el
monarca y el subtitular del pasado torneo del orbe, Cuba y Panamá,
que ya se vieron las caras en las eliminatorias. Y valga una
aclaración: el partido estaba originalmente programado para esta
sede principal, pero al clasificar el país anfitrión, se
determinó el cambio.
La estrategia de pitcheo
llevada a cabo por el colectivo técnico del equipo cubano ha sido
la de utilizar siempre a un abridor que "camine" cinco o seis
entradas, para después introducir a un relevista. Y mucho mejor si
ambos poseen características distintas.
Por esa razón, Higinio
Vélez anunció que el zurdo Yulieski González —revelación en
esta lid—, y el derecho Danny Betancourt estarán hoy en la línea
de fuego, el primero un curveador nato cuyos envíos marearon a los
canadienses y el segundo poseedor de una recta de 92 millas. El
habanero ganó dos juegos y promedió 0.87 en la primera etapa y el
santiaguero dejó con el madero al hombro a 18 rivales en solo 7
innings y un tercio.
El mentor panameño,
Carlos Herón, debe de estar barajando cuál de sus lanzadores
podrá intentar frenar el ímpetu ofensivo cubano. Ya utilizó a una
de sus cartas, Abraham Atencio, y a su mejor relevista, Miguel
Gómez, por lo cual quizás le eche mano a Ramón Ramírez, un
hombre que ganó dos juegos, ponchó a 20 en 16 entradas y promedió
1.13.
Una ventaja apreciable
tiene nuestra selección en el juego táctico: la velocidad en las
bases. Mientras Cuba acumula 18 bases robadas en 9 partidos, los
istmeños solo han estafado un par de almohadillas. Es un conjunto
sumamente lento, que necesita batear mucho para poder anotar
carreras. Y frente a un pitcheo de calidad eso puede resultar fatal.
EL MILAGRO HOLANDÉS
Que Cuba llegue a la
final de un campeonato del mundo no asombra a nadie. Lo ha hecho en
más de una veintena de ocasiones. Que Holanda esté a punto de
entrar en medallas sí es motivo de asombro, pues jamás en la
historia un cuadro europeo se ha colado entre los tres primeros.
Italia —cuarta en 1998—, es la que más lejos llegó.
Después de perder un
solo partido, un juegazo de 3-1 frente a la maquinaria de la Mayor
de las Antillas, los holandeses destrozaron el pitcheo boricua y
conquistaron su octavo triunfo en nueve salidas. Toda una hazaña de
los discípulos del experimentado director Robert Eenhorn, un hombre
que ha sabido inculcarles a sus hombres la confianza en sus propias
fuerzas.
Pero, ¡mucho cuidado
hoy! Sudcorea es de esos seleccionados imprevisibles, con un cuerpo
de lanzadores excelente (segundos en la eliminatoria, 1.95 y 90
ponches en 73 innings), capaz de conseguir lo que nadie pronosticó:
eliminar al equipo de mejor promedio al bate, Japón.
Eenhorn debe de estar
valorando la conveniencia de abrir con un zurdo o un derecho. El
primero sería Patrick Beljaards, descansado después de su faena
versus Cuba el pasado domingo. El segundo sería otro veterano, Rob
Cordemans, quien acumula 2 victorias y 1.59 de PCL. Los asiáticos
poseen brazos de hierro y nada extrañaría que volviera al box el
estelar Dae Sung Choi (24 estrucados en 14.2 entradas y 1.23), el
hombre cuyos lanzamientos fueron veneno para los nipones.
Cuba es favorita para
pasar por encima de Panamá. El duelo entre Asia y Europa no tiene
un pronóstico fácil. Todavía la XXXVI Copa Mundial reserva muchas
emociones. |