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Incrementan uso de la tracción animal
Pastor
Batista Valdés
LAS TUNAS.—El hecho de
que hoy apenas pueda funcionar el 20% de los tractores con que
cuenta la agricultura en el territorio constituye un serio reto para
quienes tienen la responsabilidad de organizar, ejecutar y asegurar
la producción de alimentos.
Bueyes y boyeros realizan el trabajo de cientos de tractores.
Limitaciones con insumos
básicos han tornado crítica la situación de la mecanización,
según el punto de vista del ingeniero Alexis Velázquez,
subdelegado para esa actividad en la delegación provincial.
Frente a tales
adversidades, la Agricultura aquí realiza una meritoria labor para
garantizar, mediante el uso de la tracción animal, que no se
paralicen las labores en el sector.
Ello explica que hoy la
provincia disponga de 20 142 animales en acción (10 071 yuntas),
cifra que ronda, en general, lo que se necesita.
Pero como algunas
empresas y entidades aún no alcanzan la cantidad suficiente, casi
400 animales están en proceso de doma, en tanto desde enero han
sido adiestrados más de 800, como resultado de un plan anual
superior a los 1 200 bueyes, en los 11 centros habilitados para ese
fin.
Si vale la pena o no el
empeño, lo corroboran algunas estadísticas. Por ejemplo: hasta el
31 de julio fueron preparadas con bueyes 1 137 caballerías de
tierra, se les dio cultivo a 3 486 y transportadas por ese medio 672
000 toneladas de viandas y otros productos agrícolas.
Y no es una tarea que
avanza solo por los buenos resultados en la selección de toretes en
la propia ganadería tunera, llevarlos a los centros de doma y
enseñarles su ancestral misión.
A la par, también se
han creado condiciones para que cada empresa o unidad asegure la
fabricación de yugos, sogas, frontiles y otros artículos de
obligatorio uso, incluidos los implementos agrícolas.
Como resultado de esa
proyección, en estos momentos existe una relación de 3,1
implementos (arados, cultivadoras, sembradoras) por cada yunta de
buey y se trabaja para elevar a cuatro esa proporción.
Se trata, simplemente,
de lo que se orientó insistentemente desde que comenzó el periodo
especial, indicación que, además, tenía su base en la experiencia
acumulada por los campesinos y agricultores, desde los tiempos en
que tal vez el tractor no era más que un sueño en manos de la
ciencia. |