Se buscan nombres para ciclones

ORFILIO PELÁEZ

Cuando todavía le faltan más de dos meses y medio para concluir, la temporada ciclónica del 2005 tiene posibilidades reales de igualar o romper el récord histórico de 21 organismos tropicales con nombre formados en la de 1933.

Para fundamentar lo anterior baste mencionar que en la temporada de 1995, la segunda más activa de todas las épocas con 19 ciclones, el número 15 denominado Opal surgió como tormenta tropical el día 30 de septiembre, mientras en la actual se llegó a esa última cifra el pasado miércoles con el nacimiento de Ophelia al este de la Península de la Florida.

Con seis tormentas tropicales más (se llamarían por ese orden Philippe, Rita, Stan, Tammy, Vince y Wilma), la actual temporada compartiría la primacía de más ciclones con la de 1933.

De desarrollarse otro más, la cifra llegaría a 22 y con ello se establecería un nuevo récord. Pero entonces, ¿cómo denominar a este si la lista de nombres termina en la letra W?

Según explicó a este diario el doctor José Rubiera, jefe del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, de manera extraoficial se utilizaría el alfabeto griego y se nombraría Alfa para identificarlo. Si surgen otros las denominaciones continuarían con Beta, Gamma, y así sucesivamente.

El especialista precisó que en el plan operativo del Comité de Huracanes de la Región IV de la Organización Meteorológica Mundial, no hay nada reglamentado al respecto, pues nunca se pensó que podrían ocurrir más de 21 organismos en nuestra área geográfica, formada por el Atlántico Norte, el Golfo de México y el mar Caribe.

Creo que es un tema pendiente de incluir en la agenda de las próximas reuniones del Comité de Huracanes, porque nos encontramos en un nuevo periodo histórico de alta actividad ciclónica (puede durar hasta veinte o treinta años) y debemos esperar en el futuro temporadas similares a la actual, afirmó Rubiera.

Acerca de la presencia en los últimos días de tres huracanes en el Atlántico por encima de los 25 grados de latitud norte, indicó que se trata de un hecho normal para esta época.

Esto contrasta con la marcada inactividad ciclónica existente en la franja del Atlántico comprendida entre las costas de África y el arco de las Antillas Menores, la cual está asociada a la intrusión de polvo del Sahara sobre dicha región.

Tal fenómeno hace bajar los niveles de humedad en la atmósfera e inhibe de manera transitoria el desarrollo de sistemas tropicales de interés en toda esa área.

 

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