WASHINGTON, 12 de septiembre (PL).—
El presidente estadounidense, George W. Bush, concluye hoy su
tercera visita a la devastada ciudad de Nueva Orleans, en medio del
aluvión de críticas por la respuesta tardía de su gobierno a los
embates del huracán Katrina.
El mandatario tenía previsto este
lunes recorrer algunas zonas de la urbe, luego de pernoctar en el
buque de asalto anfibio USS Iwojima, convertido en puesto de mando
de las operaciones de socorro en Louisiana.
En declaraciones a medios de prensa,
y ante la lluvia de cuestionamientos a la lenta reacción de la Casa
Blanca al meteoro, Bush negó hoy que existiera un componente racial
en la respuesta del gobierno federal a la tragedia.
"La tormenta no discriminó y
tampoco discriminaremos nosotros en las tareas de recuperación y
reconstrucción", alegó Bush, aún cuando la mayoría de los
muertos y damnificados por el huracán son pobres y de raza negra.
Este domingo la senadora demócrata
Mary Landrieu acusó a la Casa Blanca de tratar de culpar a las
autoridades estaduales por la lenta asistencia a las víctimas del
ciclón.
Mientras el Presidente afirma que
desea colaborar en un trabajo de equipo, representantes de la
mansión ejecutiva han acusado a funcionarios locales, ya sean
republicanos o demócratas, declaró Landrieu, legisladora por
Louisiana.
Por su parte, el senador demócrata
Barack Obama criticó a los dirigentes de la Oficina Federal para el
Control de Emergencias, quienes —según dijo— no tienen "la
menor idea" sobre la vida en los barrios de New Orleans, al
fracasar su plan de evacuación de los pobres.
"Quien estuvo a cargo de la
evacuación estaba tan alejado de la realidad... que no podía
entender cómo la gente no cargó sus pertenencias en sus vehículos
SUV, compró 100 dólares de gasolina y agua mineral y no se alojó
en un hotel con su tarjeta de crédito", destacó Obama.
En opinión del congresista, los
burócratas en Washington ignoran "cómo vive el otro Estados
Unidos... lo cual tiene que ver con la indiferencia histórica por
parte del gobierno a las dificultades económicas de una
desproporcionada mayoría afro-americana".
De acuerdo con Obama, "la
indiferencia pasiva es tan perjudicial como la malicia activa".
El senador republicano David Vitter,
de Louisiana, también consideró fallida, en su conjunto, la
respuesta del gobierno federal a la tragedia, no obstante estimó
que las autoridades estaduales y locales también compartían la
culpa.
En opinión de algunos analistas, los
daños causados por Katrina tendrán un efecto devastador sobre la
economía norteamericana.
Las pérdidas en los casi 145
kilómetros cuadrados afectados por la tormenta pueden acercarse a
los 300 mil millones de dólares, de ellos 100 mil millones sólo en
Nueva Orleans.