El enemigo en casa

ARSENIO RODRÍGUEZ

Las últimas semanas del recién concluido verano resultaron en España especialmente trágicas en cuanto a violencia doméstica se refiere, un mal social al que autoridades y especialistas tratan de poner fin, pero que las estadísticas se encargan constantemente de recordar que no ha disminuido, sino tiende a aumentar.

Las últimas noticias procedentes de Oviedo dan cuenta de que una mujer fallecía tras ser degollada por su novio. Dos días después un hombre confesaba en Madrid haber estrangulado a su esposa "por chatear con hombres". Finalmente la policía en Astorga, León, investiga la muerte de una joven cuyo cadáver fue encontrado con la cara desfigurada.

Suman casi 50 las víctimas durante el primer semestre por este fenómeno social que ocupa y preocupa a especialistas y autoridades. Se denuncia la situación, pero sobre todo se alerta a toda mujer acompañada a que tome medidas de seguridad.

Lo trágico del problema es que el hogar, donde se supone que la mujer se sienta y esté protegida sea, sin embargo, mucho más peligroso que los bares y las calles, porque el enemigo no llega de afuera; está dentro de la propia casa.

Uno de los tantos materiales educativos que se editan en la España actual lleva por título ¿Eres víctima de malos tratos? en el que se dan consejos como: "Protégete partes sensibles del cuerpo como la cara y la cabeza. Intenta permanecer fuera del alcance de tu agresor: puedes encerrarte en una habitación, que tenga una ventana para escapar, o un teléfono para pedir ayuda. Los niños también son víctimas de la violencia. Enseña a tus hijos a protegerse, a ponerse a salvo, a quién llamar...

CICLO MACABRO

Una organización no gubernamental dedicada a luchar contra este tipo de agresiones hogareñas, explicaba en un material didáctico qué pasa con los hijos de la violencia doméstica, apoyándose en las historias recogidas por la prensa y respaldada por argumentos de expertos.

Cuando papá maltrata a mamá —o viceversa—, los hijos se ven atrapados en un infierno, se precisa. En muchos casos, la violencia se "transmite". Pasan los años, y ese niño a veces llega a convertirse en un adulto maltratador; a veces, en un adulto maltratado. La historia se repite.

Eso sucede en uno de cada tres analizados, según Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco, de su experiencia en terapias con unos 150 maltratadores.

El problema afecta también a las víctimas: de las más de 3 000 mujeres maltratadas que ha atendido el equipo de Echeburúa desde 1995, una de cada seis sufrió o presenció situaciones de violencia doméstica en su niñez.

MACHISMO EXTREMO

Los especialistas coinciden en que no hay un prototipo del maltratador. Este puede ser de clase alta o baja, con estudios o sin ellos, joven o viejo. El 80% de ellos son "normales"; aunque sí presentan alteraciones de la personalidad y cognitivas, como un machismo extremo o la justificación del uso de la violencia para resolver problemas.

Además, desarrollan una especie de doble personalidad "hacen lo que corresponde hacer a un hombre cuando están en público: tratar bien a su mujer; pero son unos tiranos en privado. Esta doble fachada es más acusada en los maltratadores que ejercen violencia física", precisan los especialistas.

Solo faltan unos meses para que el presente año termine y, lamentablemente, todo indica que el 2005 igualará o superará la cantidad de víctimas mortales de años anteriores.

El incremento del número de víctimas se corresponde con una multiplicación de las denuncias en una proporción notablemente mayor. No resulta nada fácil acabar con un fenómeno social como este, donde es precisamente la mano amante la que finalmente se convierte en asesina.

 

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