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¡A clases!
Casi tres millones de
cubanos inician hoy curso escolar
IRAIDA CALZADILLA
RODRÍGUEZ
La alegría por las
aulas es universal. Que lo digan con palabras de amor los niños que
por primera vez irán a la escuela. O hablen de ese espléndido
sentimiento quienes ya transitan por el mundo de los conocimientos.
Desde los más pequeños hasta los estudiantes universitarios, hoy es un día en el que comienzan nuevos propósitos.
En Cuba, casi tres
millones de personas inician hoy un curso escolar que afianzará las
altas metas propuestas en busca de la excelencia de una educación
entre las mejores del planeta y que, aún así, continúa
perfeccionándose en esta sociedad que aspira a la plena justicia, y
a ella ha de llegar a partir de la igualdad de conocimientos y
cultura.
Este es un curso que
trae singularidades. De una parte, la consolidación de los
Programas de la Revolución, pues la Batalla de Ideas en el sector
educacional es indetenible. En ese camino, la enseñanza primaria
debe presentar avances en la formación y en el aprendizaje de los
alumnos; en la secundaria básica se redoblarán esfuerzos para que
los adolescentes logren una mayor apropiación de los saberes; y
para el preuniversitario y la enseñanza técnica y profesional se
prevén las mayores transformaciones, de manera que cierre el ciclo
de la revolución educacional que acontece en el país.
Pero nada de ello será
posible si no se logra la mejor preparación de los docentes,
quienes tienen la responsabilidad de dominar los contenidos de las
materias a impartir, el uso de los medios técnicos puestos en sus
manos por la Revolución, y la aplicación eficiente de los métodos
que viabilizan las transformaciones de las diferentes enseñanzas.
Ya se dijo: no hay
Revolución, no habrá socialismo, sin educación. Y también: no
hay Revolución, ni socialismo, sin maestros, sin esa legión de
hombres y mujeres que desde sus más modestos puestos cincelan al
individuo quien, visto en el tiempo, se convierte una y otra vez en
nuevas generaciones responsables de organizar familias cohesionadas,
revolucionarias y útiles a la Patria.
Cuba amaneció hoy con 2
914 004 alumnos dispuestos al asalto del conocimiento en todas las
enseñanzas —de ellos, medio millón de estudiantes universitarios
quienes, en las prioridades del país, 123 165 se forman en carreras
pedagógicas, 111 790 en disciplinas de las Ciencias Médicas, y 55 000 en Cultura
Física—; 13 462 centros educacionales, además de
las casas de altos estudios presentes en todo el territorio nacional
y 938 sedes universitarias municipales; 284 605 maestros frente a
las aulas y 28 400 docentes universitarios a tiempo completo, a los
que se suman miles de profesionales graduados por la Revolución que
han sido categorizados como profesores adjuntos.
Será también otra
hornada de solidaridad internacionalista, pues entre nosotros
estarán miles de jóvenes de América Latina y el Caribe, como
promisorio amanecer del ALBA, instruyéndose como técnicos y
profesionales. Momento en el cual los educadores cubanos que ahora
asesoran programas de alfabetización por disímiles latitudes
sentirán la añoranza de sus aulas en la Isla y, al mismo tiempo,
renovarán con los hechos el compromiso de que otro mundo mejor es
posible.
Este es el curso que
abre vestido con ceremonias sencillas en cada plantel, en toda voz
que se alza firme y clara para entonar el Himno Nacional, y en las
manos levantadas para asumir los compromisos de lozanos tiempos. Es
el septiembre de esperanzas en estreno y en el que está presente la
voluntad de ser mejores para continuar la obra diciendo como José
Martí: "En la grandeza de la patria y de sus hijos, no es mentira
decir que se siente crecer el corazón". |