SAN SALVADOR, 5 de septiembre (PL).—
El reciente episodio de fuga carcelaria protagonizado en El Salvador
dejó el saldo de un preso muerto, seis recapturados y siete aún
fugitivos, confirmó hoy la dirección del capitalino penal de
Ciudad Barrios.
De acuerdo con el reporte, para los
14 reos que burlaron la seguridad del recinto, la cloaca a la que
entraron por la cancha de básquetbol fue el camino escogido hacia
la libertad.
La huida dejó nuevamente en
evidencia que la infraestructura carcelaria es fácil de burlar y el
deseo por evadir la prisión para delinquir anida en la mente de la
mayoría de los internos, recalcó el abogado y ex fiscal Astor
Escalante.
El también director general de
Centros Penales agregó que el sistema carcelario, el cual debería
rehabilitar a los reos para reincorporarlos a la sociedad, parece no
cumplir su objetivo.
Escalante aseguró que para enfocarse
en la reivindicación, primero se debe poner orden en las cárceles
y eliminar el hacinamiento en las celdas, donde los espacios
diseñados para 15 personas son ocupados por 20.
Puntualizó estar consciente de las
debilidades de un sistema carente de infraestructura suficiente para
albergar a 12 mil 392 cautivos que hasta el 31 de julio pasado
llenaban las 19 penitenciarias de El Salvador.
Datos actuales constataron que el
régimen solo tiene capacidad para albergar a siete mil 372
inculpados en edificios que en su mayoría fueron construidos entre
1903 y 1982.
"Necesitamos edificar nuevos
correccionales, diseñados para separar de la sociedad a los
delincuentes y rehabilitarlos, pero estoy atado de manos, pues el
presupuesto anual de 18 millones de dólares se esfuma en pago de
salarios y en la alimentación de reclusos", explicó.
Aunque, puntualizó, edificar
modernas prisiones no resolvería los problemas porque la población
carcelaria va en aumento.
La sobrepoblación penal es un
fenómeno derivado de la falta de subestructura y la mora judicial,
si tenemos en cuenta que el 32 por ciento de los encarcelados está
a la espera de sentencia, detalló.
Sin embargo, el juez Rogel Zepeda
añadió que el problema radica además en la detención
provisional, la cual se ha convertido en regla y no en excepción,
como lo establece la Convención Americana de Derechos Humanos.
Por su parte, la jueza de Vigilancia
Penitenciaria, Josefa Noya Novais, sostuvo que el sistema penal se
saturó, porque las autoridades sólo se preocupan por reprimir.
El abogado Jaime Martínez, director
del Centro de Estudios Penales de El Salvador, calificó de urgente
la tarea de eliminar los obstáculos jurídicos para aplicar formas
más amplias de beneficios penitenciarios y un mayor uso de
alternativas a la encarcelación.