Refugio de Fauna Delta del Cauto

Nido gigante para las especies

Pedro Mora

RÍO CAUTO, Granma.—Las medidas que se adoptan en el refugio de Fauna en el Delta del Cauto garantizan la protección y manejo de un territorio vital para la subsistencia de especies significativas de animales silvestres, migratorios o residentes.

En el pasado la actividad del hombre dañó considerablemente esa condición, y puso en peligro un hábitat fundamental para su asentamiento y reproducción. Pescadores, cazadores, productores de carbón y habitantes de los asentamientos cercanos, dañaron el medio.

Las actuales medidas incorporadas por la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, ofrecen una situación diferente. En una extensión cercana a las 60 000 hectáreas aparece un entorno protegido compuesto por ciénagas, lagunas, canales, bosques y manglares.

El área está ubicada en el oeste del municipio granmense de Río Cauto y alberga el segundo humedal más importante del país, después de Ciénaga de Zapata. El otorgamiento de la categoría internacional de Sitio Ransar avala el progreso de las labores.

La zona se caracteriza por la existencia de amplios pantanos como influencia directa de un extenso delta surgido al desembocar en el mar el río más largo del país.

Es por eso que en el área encuentran espacio propicio, entrelazadas con la flora, especies de la fauna necesitadas de esas condiciones, como el cocodrilo americano que cuenta con la mayor población del mundo, una gran parte en vida libre y otra en cautiverio.

Lo mismo ocurre con el flamenco phoenicopterus ruber ruber, especie que en los últimos años experimenta un considerable crecimiento, al ser detenidos antiguos factores agresivos que lo perjudicaron. Los expertos calculan una colonia superior a los 60 000 ejemplares.

Desde hace varios años comenzó a aplicarse con éxito un proyecto para evitar la caza furtiva y otras prácticas que hicieron disminuir la población de esa ave.

Las labores para preservar la bella especie antillana incluyen la creación de estaciones biológicas y microestaciones para su cuidado y manejo, así como la designación de un cuerpo especializado de custodios.

La fauna está representada, además, por el manatí, 138 especies de aves, 22 de reptiles, tres de anfibios y numerosas de peces. El 45% de las aves endémicas de Cuba están presentes también; entre ellas se destacan el tocororo y el catey.

Las lagunas de Birama y Leonero contribuyen con el incremento de numerosas familias de aves. En determinada época del año pueden observarse millares de patos, gallaretas, garzas, yaguasas y otros de su tipo ocupando grandes espacios del espejo de agua.

El plan de manejo permite mejorar los ecosistemas naturales, proteger las especies amenazadas, desarrollar proyectos de investigación, establecer programas de educación ambiental, y propiciar el ecoturismo sin afectar el medio.

Hay muchos motivos para que el refugio de fauna del delta del Cauto integre la familia de áreas protegidas que en Cuba preservan la naturaleza y contribuyen a la cultura integral de sus pobladores.

 

 

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