Atentados simultáneos en Tailandia: tres 
muertos y 20 heridos

BANGKOK, 1 de septiembre (PL).— Por lo menos tres muertos y 20 heridos ocasionaron hoy diversos atentados en el sur de Tailandia, convulsa región donde desde el pasado año la ola de violencia cobró la vida a más de 900 personas.

Durante las primeras horas de este jueves el maestro Abduloh Malee, de la religión musulmana, murió de un disparo en la cabeza cuando iba a dar clases a la escuela Pattana Wittaya, de la provincia de Yala.

En Narathiwat una bomba explotó al paso de un grupo de profesores que se dirigía a una escuela, lo cual ocasionó la muerte al policía que los escoltaba y heridas a un agente y dos maestros.

Otro artefacto estalló junto a una patrulla militar, sin que se registraran bajas.

En la localidad de Sungai Kolok, cerca de la frontera con Malasia, tres bombas colocadas en bolsas de plástico y activadas por teléfono móvil explotaron de manera simultánea en un bar y en los hoteles Genting y Plaza.

Los atentados dejaron 15 heridos, entre ellos un turista malasio y un trabajador laosiano.

En Pattani, otra de las convulsas provincias del sur, un policía murió y su compañero resultó herido durante un ataque contra un puesto de control.

En la misma región dos puentes quedaron severamente dañados por la explosión de sendas bombas montadas en extintores de incendio, mientras que otros 11 artefactos no llegaron a estallar por fallos en los mecanismos de detonación.

El general Kwanchart Klaharn, jefe del comando militar para las provincias del sur, dijo que las bombas fueron colocadas por separatistas a lo largo de la zona meridional para demostrar su poder operativo.

Yala, Narathiwat y Pattani son escenarios de una ola de violencia desde enero de 2004, cuando individuos desconocidos asaltaron un cuartel y se apoderaron de 300 armas.

Los atentados contra fuerzas de seguridad, funcionarios y religiosos, sobre todo budistas, se incrementaron desde octubre pasado, cuando 85 civiles murieron, en su mayoría asfixiados, durante la represión de la policía contra una manifestación musulmana.

Tailandia es un país mayoritariamente budista, pero en el sur la población profesa casi en su totalidad el Islam, debido a que las tres provincias conformaban antes un sultanato independiente.

Las autoridades atribuyen la violencia allí a grupos separatistas bien articulados, mientras que otros sectores la vinculan al descontento por la discriminación y a la política de mano dura aplicada en la zona.

El gobierno incrementó las medidas represivas con el despliegue de más de 35 mil soldados y policías en el sur, donde fue impuesta la Ley Marcial.

 

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