KABUL, 1 de septiembre (PL).—
El secuestro de un británico en la provincia de Farah elevó hoy a
tres los hechos de este tipo registrados en 2005 en Afganistán,
donde la inseguridad crece a medida en que se acercan las
elecciones.
El ciudadano británico, cuya
identidad se desconoce, fue capturado junto a su intérprete afgano
cuando viajaba en un convoy por la carretera que une a la ciudad de
Herat con la de Kandahar.
En el ataque murieron tres policías
afganos y un supuesto delincuente fue capturado, según informó el
gobierno de Kabul.
Fuentes de los servicios de seguridad
en la zona dijeron que el británico era un ingeniero que trabajaba
para una compañía en la construcción de carreteras en la zona y
viajaba en un coche junto a otro vehículo ocupado por escoltas
policiales.
Sin embargo, Latifullah Hakimi,
portavoz del movimiento Talibán, declaró a la prensa por teléfono
que se trataba de un convoy formado por militares de Estados Unidos
y Gran Bretaña, y que el ciudadano capturado llevaba una pistola, un
fusil y un teléfono satelital.
El Talibán se atribuyó el
secuestro, pero un vocero del Ministerio del Interior afgano dijo
que fue obra de una banda de delincuentes.
Este es el tercer caso de plagio
registrado en Afganistán en lo que va de año. El 14 de agosto fue
capturado en la provincia sureña de Zabul un ingeniero libanés,
aunque cuatro días después fue puesto en libertad.
Mientras, en mayo pasado individuos
armados secuestraron en Kabul a la cooperante italiana Clementina
Cantoni, de la organización Care Internacional, quien fue liberada
29 días después.
Este país, invadido y ocupado desde
hace casi cuatro años por Estados Unidos y sus aliados, vive un
creciente clima de inseguridad en vísperas de las elecciones
legislativas del 18 de septiembre.
Sólo este año se registraron en
Afganistán más de mil muertos, entre talibanes, soldados afganos y
estadounidenses, y civiles.