El documento, editado con el método
de puntos a relieve se llevó a cabo en añejos equipos del centro
industrial Sierra Maestra, dedicado al adiestramiento de invidentes.
Conservado en varias bibliotecas para
ciegos, el folleto tiene en su carátula la representación del
escudo cubano mediante puntos, lo cual permite ser apreciado por
los lectores discapacitados visuales.
Antes de 1959 se imprimieron en el
lugar algunos libros de forma esporádica, mientras que la
publicación sistemática en Braille comenzó en 1987 por la
editorial José Martí con los textos La historia me absolverá
y La edad de oro.
En la actualidad las bibliotecas y
escuelas para ciegos del país se nutren con las publicaciones de
las imprentas de la Asociación Nacional del Ciego (ANCI) y la
inaugurada el pasado año por el Ministerio de Educación.
(AIN)