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Rutas y Andares
veraniegos
Más de 10 000
personas recorrieron culturalmente La Habana Vieja esta temporada
Antonio
Paneque Brizuela
La sabiduría expositiva
del cuerpo de guías de la Oficina del Historiador de la Ciudad para
mostrarle al cubano el súmmum de la historia y la cultura de esta
urbe, posibilitaron que este verano pasaran por aquí 10 294
personas mediante el espacio vacacional Rutas y Andares, cuya
temporada fue clausurada ayer oficialmente por Eusebio Leal en la
Basílica Menor del Convento San Francisco de Asís.
Durante
el acto, en presencia de numerosas familias que llenaron el local,
Leal destacó la utilidad de este proyecto, este año iniciado el 13
de julio último, que cumplió ahora su primer lustro, y ofrece la
oportunidad de visitar no solo significativas locaciones del Centro
Histórico de la capital, comprendidos sus relevantes museos, sino,
además introducirse en temas afines a la vida artística de esta
urbe.
Iniciativa que promueve
el diálogo interactivo y premia a aficionados distinguidos (carné
para entrar a museos, por ejemplo), y a precios módicos (por cinco
pesos ofrece participar hasta tres adultos y tres niños), tuvo cada
día programas diversos, de acuerdo con las preferencias del
público, aunque este año los visitantes fueron menos que el
anterior (13 266).
Las Rutas
comprendieron los palacios de Gobierno y de Lombillo, los museos
Numismático, de la Ciudad, San Francisco de Asís, Arte Colonial,
Arqueología, Tabaco y Naipes, así como las casas de Martí, Juan
Gualberto Gómez, de la Obra Pía, de la Orfebrería, de Víctor
Hugo, así como el Convento de Belén.
Los Andares, por
su parte, abarcaron las colecciones atesoradas por instituciones del
Centro Histórico, que incluyeron orfebrería, vajillas, muebles,
armas, textiles y pintura, así como acercamientos a los estilos
arquitectónicos (Art Déco, moderna, colonial), y detalles de la
ciudad, y a proyectos de restauración, arqueología, pintura mural,
plazas y calles habaneras.
Durante esta actividad
final, amenizada por Teresita Herrera, Leal también explicó la
intención de "compartir el conocimiento educando y
educándonos a nosotros mismos" y de llevar a niños y
adolescentes a la cultura de los libros, las piedras, y objetos que
explican la historia de la ciudad.
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