Viaje de ida y vuelta 

La Vía Blanca capitalina es una de las arterias más transitadas y complicadas durante los meses de julio y agosto, camino a las Playas del Este

ANETT RÍOS JÁUREGUI

Domingo, media mañana. Por la Vía Blanca, en la capital, transitan cientos de vehículos. En ciertos tramos, la carretera que lleva al barrio de Alamar, a las Playas del Este, a Matanzas, puede recorrerse a 90 km/h. En la tarde-noche, cuando la avanzada típica del verano comience a salir de las playas, de regreso a la ciudad, será casi imposible moverse a 60 km/h, la velocidad mínima admitida.

Foto: RAÚL LÓPEZLa Vía Blanca: una de las arterias más transitadas y complejas durante los meses del verano.

Una larga hilera de autos, motos, guaguas, camiones se amontona en los semáforos. La policía de Tránsito hace su trabajo. Los datos estadísticos apuntan que el domingo es el día de la semana con más víctimas por accidentes del tránsito; y el horario más crítico, entre las tres y las seis de la tarde.

Camiones con pasajeros hacia las Playas del Este: uno de los vehículos de transporte más usados durante el verano.

Durante el verano se refuerza todo el sistema de la policía, para garantizar la disciplina vial y evitar accidentes masivos en la Vía Blanca de Ciudad de La Habana. Aumenta la vigilancia y el patrullaje con motos, carros patrulleros e infantes de Tránsito, un plan que se cumple desde la Ciudad Deportiva hasta Brisas del Mar, en Guanabo. Una reciente investigación demostró que el horario pico de regreso de las playas (antes entre cuatro y seis de la tarde) se ubica entre las siete y las ocho de la noche. El servicio de vigilancia y patrullaje tuvo que extenderse para facilitar el tráfico. Este año han aparecido nuevas iniciativas. Los móviles operativos del área, por ejemplo, cuentan con la asistencia de un médico. Para detectar la ingestión de alcohol, ya no hay que trasladar al chofer hasta una posta, policlínico u hospital.

Juan Carlos Pérez está al frente del grupo de 12 motoristas que patrullan la Vía Blanca durante el verano.

Hasta ahora han disminuido los accidentes veraniegos en la zona con relación a años anteriores, precisa Juan Carlos Pérez, jefe del Grupo de Motos, al frente del Plan Playa. Sin embargo, a nivel nacional, en lo que va de año, la situación operativa se ha visto afectada particularmente con accidentes de carácter masivo en diversas provincias.

Las principales violaciones persisten una y otra vez: choferes que no atienden el control y dirección del vehículo, no respetan el derecho de vía, ni las luces del semáforo; violan el derecho del peatón, viajan con exceso de velocidad, adelantan indebidamente, ingieren bebidas alcohólicas, y los peatones indisciplinados.

En el caso particular de la Vía Blanca, Osvany Rodríguez, primer suboficial de Patrulla en el Punto de Control de Bacuranao, afirma que en este periodo muchas personas viajan con objetos inapropiados en el techo, con exceso de pasaje, menores en el asiento delantero, a una velocidad indebida, muchas veces por estar "pasaditas" de alcohol. No tengo un plan de multas, pero sí un método de trabajo, afirma: "Como policía, me gusta explicar al conductor la violación cometida —con artículo, inciso y cuantía— y sus consecuencias, porque estamos en el deber de dejarlo convencido para que no reincida".

Juan Carlos Gónzalez Miranda, chofer de un camión-guagua, recorre diariamente la ruta Habana-Guanabo con un máximo de 60 personas como pasajeros. Son meses difíciles, apunta, dados al exceso de velocidad y de pasaje. Su compañero de viaje, Justo Hernández Bueno, chofer cobrador, asegura que entre ambos comparten la responsabilidad de cuidar a los pasajeros. Este verano "la cosa ha ido mejor". La policía ha tomado las medidas principales para que no ocurran accidentes, indica, y por nuestra parte también somos prevenidos; en algunos lugares hay baches, las calles están deterioradas, pero ya conocemos el terreno.

Contra el reloj, Luis Atucha, chofer de la empresa Transcimex, viaja hacia el Este habanero para realizar una entrega. En esta vía, y en cualquier parte, tienes que estar cuidándote —cuenta a estos reporteros— por dondequiera te sale un "gracioso". Según opina Atucha, últimamente el trabajo de Tránsito ha mejorado mucho: "Ojalá sigan así, pero espero que también tomen en cuenta los problemas que hay con el transporte, y de la situación de los choferes profesionales. Imagínate, el día entero en la carretera... Cualquiera comete una infracción y los puntos acumulativos nos llevan tensos".

Aunque todavía no puede hacerse un balance final del Verano 2005, el primer suboficial Yordis Rodríguez, especialista de la División Nacional de Tránsito, insiste en llamar la atención del conductor como máximo responsable en la vía. Alertamos a empresas y conductores, explica, pero se siguen repitiendo los mismos errores.

Lamentablemente hay que ser duros porque la gente no toma conciencia, señala Rodríguez. Hay choferes responsables, sumamente correctos, pero otros conductores no lo son, apunta. Mientras existan personas que no respeten las disposiciones del Código de Tránsito, tendrán que continuar las multas y suspensiones de licencias, pero no se trata de quitar o no la licencia, poner o no la multa, agrega, sino de que los choferes y en las empresas adquieran conciencia de qué significa un accidente.

 

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