WASHINGTON, 29 de agosto (PL).—
Aunque rebajado hoy a categoría tres en la escala de
Saffir-Simpson, el huracán Katrina azotó con fuerza el sur de
Estados Unidos, en especial Louisiana y su ciudad más importante
Nueva Orleans.
Michael Tichacek, del Centro Nacional
de Huracanes, precisó que el fenómeno meteorológico perdió
fuerza y ahora tiene vientos máximos sostenidos de 201 kilómetros
por hora.
No obstante, aclaró, Katrina
todavía tiene fuertes vientos, que podrían causar mucho daño,
pero durante el día continuará perdiendo potencia.
Los violentos vientos se hicieron
sentir en el Superdome de Nueva Orleáns, sede del equipo local de
fútbol americano, y donde se refugiaron unas 10 mil personas.
Pese ser una poderosa construcción,
el estadio perdió una parte de su techo y comenzó a llenarse de
agua, lo cual obligó a los evacuados a subir a las partes más
altas.
Katrina tocó tierra en la madrugada
cerca de Grand Isle en Louisiana con vientos de 233 kilómetros por
hora, categoría cuatro en una escala de cinco.
Según la televisora CNN, el ojo del
huracán pasó a unos 50 kilómetros de Nueva Orleáns, donde
numerosas casas perdieron sus techos.
Gran parte de la urbe se encuentra
sin fluido eléctrico, mientras aumenta el peligro de inundación,
lo cual provocó el cierre de dos albergues.
Las autoridades temen que los diques
y esclusas que protegen a esa localidad, con un 70 por ciento bajo
el nivel del mar, no resistan los embates del huracán y las
torrenciales lluvias.
Al respecto, la CNN destacó que el
agua desbordó varios terraplenes.
Mientras, el centro de la ciudad de
Mobile, en Alabama, fue anegado en agua al ceder las barreras que
detenían el avance del mar, comentó el canal noticioso.
Katrina también causó numerosos
tornados que afectaron Louisiana, Mississippi, Alabama y Florida.
El fenómeno meteorológico obligó a
las compañías petroleras a suspender la extracción de crudo en el
Golfo de México, donde se produce la cuarta parte del bombeo de
hidrocarburos de Estados Unidos.
A su paso por el sur de Florida,
Katrina, que entonces era categoría uno, con vientos sostenidos de
129 kilómetros por hora, provocó la muerte de siete personas y
causó importantes daños materiales.