SAN SALVADOR, 29 de agosto (PL).—
La cifra de 12 asesinatos diarios en el Salvador, a pesar del
recrudecimiento de leyes contra la violencia y la creación de
nuevos cuerpos policiales, constituye hoy una gran preocupación
para los ciudadanos de este país.
Pobladores del municipio de
Sonzacate, en Sonsonate, situada 65 kilómetros al oeste de esta
capital, salieron el domingo último en manifestación, pidiendo el
fin de la criminalidad en su territorio y el resto del país.
Reynaldo Lira, párroco de esta
localidad, reveló que varios sectores, incluidos estudiantes,
planificaron esta marcha desde el mes anterior.
Esta es una muestra de lo que nuestra
población quiere, para que así las autoridades pongan más
énfasis en los problemas que estamos viviendo, opinó el religioso.
Los índices de violencia actual en
el Salvador, que registró 375 asesinatos en julio, van en aumento,
dijeron expertos en el tema, durante el último debate de
Encuentros, publicado por un diario local.
Los participantes en la discusión
expresaron que la situación de inseguridad pública en este país,
es alarmante.
Además declararon, que ni las
distintas fuerzas políticas, ni los órganos del Estado han logrado
crear un mecanismo para garantizar el buen funcionamiento del
sistema judicial.
En el actual año se reportaron más
de dos mil homicidios, una de las cifras más altas de
Latinoamérica, reportaron fuentes oficiales.
El 2004 registró más de dos mil 700
muertes, superando los dos mil 172 de 2003 y los dos mil 24 de 2002.
Informes gubernamentales señalan que
en El Salvador operan más de 10 mil 500 miembros de pandillas
juveniles, muchos de ellos marginados sociales, en su mayoría
integrantes de la Mara Salvatrucha y Mara 18.
La mayoría de los asesinatos que
ocurren en el territorio, el gobierno lo atribuye a estas bandas,
compuestas en su mayoría por menores.
Sin embargo, el Frente Farabundo
Martí para la Liberación Nacional, expresó en un escrito reciente
que casi todos los jóvenes vinculados a esos grupos son marginados
sociales sin oportunidades de estudio y de empleo.
El presidente salvadoreño Elías
Antonio Saca, en agosto de 2004, lanzó un plan llamado "Súper
Mano Dura", proyectado antes por el ex mandatario Francisco
Flores, con el fin de combatir las pandillas y con el que se han
realizado más de 10 mil detenciones hasta la fecha, según fuentes
policiales.
Encuestas realizadas por La
Consultoría Interdisciplinaria en Desarrollo de Latinoamérica,
arrojaron que el 56 por ciento de los salvadoreños considera el
plan "Mano Dura" un mecanismo efectivo para combatir la
delincuencia y la violencia.
Sin embargo, otra parte de los
salvadoreños, cree que es un mecanismo represivo que no soluciona
los problemas.
Miguel Cruz, director del Instituto
de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana, dijo a la
prensa en julio pasado, que los planes gubernamentales fracasaron
porque no hay reducción en las tasas de homicidios.
A mediados de agosto de este año, se
creó una División de Investigación de Homicidios (DIHO),
compuesta por 141 agentes y siete fiscales para la captura de
presuntos homicidas.
Según fuentes policiales, hasta el
23 de agosto, la DIHO apresó a 75 posibles delincuentes, pero hasta
el momento, hay una gran cantidad de liberados, por falta de
pruebas.
Como última medida que también
forma parte de los planes antiviolencia del gobierno, el ministro de
Defensa de El Salvador, general Otto Romero, informó el 25 de
agosto, que alrededor de mil efectivos reforzarán a la policía, a
partir de septiembre.