BAGDAD, 26 de agosto (PL).—
Los chiítas iraquíes del Comité Redactor de una próxima
Constitución, presentaron hoy sus últimas propuestas para superar
la situación de estancamiento que prevalece en el proceso
político.
La aprobación de la Carta Magna pasa
por la necesidad de encontrar un consenso entre sunitas, chiítas y
kurdos sobre cuestiones relativas al federalismo impulsado por estos
últimos, entre otros aspectos.
Por su parte, los sunitas entre otras
exigencias quieren conocer qué presencia tendrá el Islam en el
Iraq post Saddam Husseim, derrocado hace dos años cuando el país
fue ocupado por tropas anglonorteamericanas.
En ese contexto se reveló este
viernes aquí que el presidente norteamericano, George W. Bush,
llamó a un líder de la comunidad chiíta para exhortarlo a buscar
un consenso que permita poner en práctica el texto constitucional.
La debatida Constitución iraquí,
que se esperaba fuera un elemento conciliador de la sociedad
atomizada a raíz de la invasión en marzo de 2003 por Estados
Unidos y Gran Bretaña, es objeto cada vez más de disputas entre
los factores políticos de este país.
Esa situación se teme desemboque en
una guerra civil de impredecibles consecuencias.
La entrega del borrador al Parlamento
previsto en principio para el pasado día 15, se postergó para el
22;
sin embargo, este viernes no había atisbo de que ese extremo fuera
concretado a la brevedad.
Los crecientes desencuentros se
hicieron patentes a partir de las elecciones parlamentarias del
pasado 30 de enero.
Hoy, los sunitas insistían en
rechazar la discusión de la división de Iraq en regiones federadas
hasta después de la elección del nuevo Parlamento en diciembre
próximo.
Sadon Zubaydi, miembro sunita del
Comité Redactor, apuntó en Bagdad que la política de esa
comunidad es la descentralización, no el federalismo político con
fronteras y división de recursos (en alusión al petróleo), eso es
separatismo, no federalismo.